Tema central

¿Qué hacer con los sectores medios? Coaliciones sociales, bienestar y socialdemocracia en la periferia capitalista

La constatación más interesante de estos autores es que el modelo socialdemócrata escandinavo de seguridad social (con notables resultados en materia de igualdad) desarrolla políticas universales, pero no brinda iguales beneficios para todos los ciudadanos. En efecto, en el esquema socialdemócrata los sectores medios se benefician de topes a las jubilaciones más altos que los que existen en otros modelos de seguridad social, como el liberal o el conservador.

El modelo socialdemócrata se caracteriza por una matriz de protección social que en primera instancia no favorece a los más pobres tanto como la liberal o la conservadora. En el modelo escandinavo, la diferencia entre las prestaciones públicas que disfrutan los sectores medios y las de los sectores pobres son mayores que las que existen en otros países. El resultado, paradójico, es que, como consecuencia de los «topes» de ingresos más altos y las pensiones públicas más inequitativas, la desigualdad entre los sectores pasivos es menor que en otros países.

La explicación es que, como contracara de ello, los sectores medios no contratan seguros privados en la misma proporción que en los países con modelos liberales y conservadores. En estos últimos, como los topes ofrecidos por las pensiones públicas son muy bajos, los sectores medios suelen recurrir a seguros privados y abandonan el sistema público. El resultado general es que el modelo socialdemócrata muestra un sector público con pensiones más desiguales que el modelo liberal, pero que abarcan a prácticamente la totalidad de la población, y son mucho menos desiguales que los seguros privados. En los países liberales, los seguros públicos son más equitativos, pero los sectores medios también suelen contratar seguros privados, por lo cual el sector público se encuentra reducido y su efecto igualador no se ejerce en un nivel general. El resultado global es que la desigualdad entre los pensionados es mucho menor en países socialdemócratas que en los liberales.

En los modelos socialdemócratas, los altos topes para los beneficios sociales correspondientes a los sectores medios actúan como un anzuelo que los mantiene dentro del sector privado, lo cual permite contener efectivamente las desigualdades en el nivel general. En síntesis, un modelo de prestaciones sociales universales, pero con prestaciones diferenciales para los sectores medios, está asociado a un sector público más vigoroso y a una desigualdad general menor.

América Latina: diagnóstico del bienestar y propuesta de «cortar amarras» con las políticas favorables a los sectores medios. Como destaca Filgueira, la historia y la situación actual de los regímenes de bienestar en América Latina es relativamente heterogénea6. Algunos países pioneros (Argentina, Chile, Uruguay) desarrollaron tempranamente un sistema de bienestar relativamente extendido y de base contributiva, pero que siempre ha dejado fuera a un sector importante de la población, en particular a los sectores más pobres y vulnerables que realizan actividades informales.

Otro grupo de países desarrollaron sistemas de protección duales (Brasil, México), con acceso casi universal a muchos servicios pero con derechos aún más reducidos y estratificados. Finalmente, existe un importante grupo de países con sistemas altamente elitistas en materia de salud y seguridad social, y con pobres desempeños en cuanto a la universalización del acceso a la educación (República Dominicana, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Bolivia, Ecuador).

Filgueira, además de ordenar la realidad de los regímenes de bienestar, desnuda algunos elementos críticos, incluso en países de desarrollo humano relativamente alto. Muchos riesgos sociales permanecen sin cobertura, y se agregan además aspectos dinámicos a estos problemas, como el creciente envejecimiento de la población y la fecundidad concentrada en sectores de bajos recursos con acceso a servicios públicos deprimidos7.

Pero al mismo tiempo queda claro que las realidades latinoamericanas son relativamente diferentes, así como los desempeños en cuanto a logros sociales y cobertura de riesgos. Comparto entonces con Filgueira la idea de que los problemas y las soluciones del bienestar en América Latina merecen un análisis detallado de la situación particular de los países o grupos de países en cuestión.

En cambio, Huber et al. analizan en términos más generales la situación de América Latina, y afirman que los dilemas de la arquitectura del bienestar son completamente diferentes a los de los países desarrollados8. Asimismo, señalan que la estrategia de bienestar socialdemócrata analizada por Korpi y Palme no sería válida para el contexto latinoamericano: «primero, porque los países de América Latina gastan mucho menos en transferencias sociales que los países industriales avanzados. Segundo, porque el perfil distributivo es mucho peor, ya que amplios sectores de la población quedan excluidos (dada la base contributiva) de los beneficios de la seguridad social»9.Ambas confirmaciones de Huber et al. son correctas. Los regímenes de bienestar latinoamericanos gastan comparativamente poco, y además amplios sectores de la población quedan excluidos. Pero esto no tiene ninguna relación con el argumento de Korpi y Palme. Lo que estos últimos muestran es que es posible conseguir el apoyo de los sectores medios a la estructura de bienestar y que para ello es necesario brindar a estos sectores beneficios diferenciales. Cuando ello se consigue, la desigualdad general suele ser menor, en tanto los sectores medios y medios altos permanecen en el sector público y no contratan seguros privados.

Desde mi punto de vista, no está suficientemente probado que este argumento no funcione para algunos países latinoamericanos, como trataré de mostrar a continuación.

La paradoja redistributiva en América Latina

Según Huber et al., la estructura de los beneficios de seguridad social en América Latina se concentra abrumadoramente en los quintiles de ingreso más favorecidos y constituye así un gasto regresivo. Esto es cierto: la economía latinoamericana es tremendamente informal y precaria; en particular, los sectores de ingresos más bajos son los que más sufren esta situación y no alcanzan a beneficiarse de una seguridad social pública contributiva (cuadro 1).

  • 6. «Tipos de welfare y reformas sociales en América Latina», cit.; y Cohesión, riesgo y arquitectura de la protección social en América Latina, cit.
  • 7. «Tipos de welfare y reformas sociales en América Latina», cit.
  • 8. Ob. cit.
  • 9. E. Huber et al.: ob. cit.