Coyuntura

¿Populismo o narcisismo? Donald Trump versus el periodismo

A la vez, y nuevamente en contraste con Latinoamérica, donde pese a los desafíos de los gobernantes populistas, los medios controlados por los conglomerados opositores conservaron al grueso de la audiencia, eeuu cuenta con medios periodísticos masivos expresivos de las grandes diferencias políticas. La cadena Fox News, como ejemplo paradigmático, ha sido la de mayor audiencia en los últimos 15 años y, más allá de las desavenencias durante la primaria republicana, hoy está alineada con Trump y su agenda política. En otras palabras, el presidente dispone de una constelación de voces constituidas en todos los soportes mediáticos que le permite la interlocución con todo el campo conservador y republicano. No parece compelido, en consecuencia, a promover su voz a través de medios públicos o a cooptar actores privados como sus pares de América Latina.

Claro que el punto de fricción está constituido por el hecho de que los medios que, vistos desde la constelación conservadora, son «liberales», «demócratas», «izquierdistas» o «mentirosos», retienen el mote de mainstream media. Son ellos los que reivindican la tradición de un periodismo que se presenta por encima de identidades y clivajes políticos. Es esa presentación de sí la que hoy está cuestionada y en disputa. Desde la década de 1990 y especialmente con posterioridad al 11 de septiembre, creció el proceso de segmentación de audiencias que refleja y reproduce la polarización política estadounidense22. Trump emergió con este escenario ya constituido, no lo creó. Podría, sin duda, profundizarlo, en caso de prosperar políticamente, en especial si lo hiciera radicalizando su relación con el periodismo. Pero, más allá de que logre o no estabilizar su presidencia, la pregunta es si es hoy factible un escenario en el que el campo de los medios periodísticos vuelva a colocarse exitosamente por encima de las divisiones políticas. El futuro de las relaciones y los equilibrios entre sistema de medios y sistema político en eeuu y la forma en que en esas relaciones articulen consensos suprapartidarios y divisiones políticas dependerán de las interacciones de los protagonistas políticos y periodísticos del drama en desarrollo, no de un libreto ya escrito.

En conclusión, la confrontación de Trump con el periodismo tiene origen en su historia personal prepolítica y parece haber alcanzado su pico de radicalidad y funcionalidad estratégica durante su ascenso e instalación en la Presidencia. Se distingue, en este sentido, de la confrontación con los medios y el reformismo mediático estatista desplegados a lo largo de los gobiernos de los populistas de izquierda en América Latina. La confrontación antagónica con los medios periodísticos, en clave populista, desplegada como estrategia deliberada de gobierno en el caso norteamericano, es una opción que el presidente tiene sobre la mesa, no una consecuencia de su naturaleza. Si Trump sopesa pragmáticamente la opción a la luz del contexto, no parece que vaya a encontrarla tan irresistible.

  • 22.

    Existe un debate acerca del rol de las tecnologías infocomunicativas (cable y satélite primero, internet y redes sociales después) en la fragmentación, la polarización y el fin de los medios generalistas como lugar de encuentro político-social.