Tema central

Persistencia y mutaciones de la extrema derecha francesa

El segundo puesto obtenido por el Frente Nacional en las recientes elecciones presidenciales de Francia constituye el punto más alto de la larga historia de la extrema derecha francesa. La capacidad de Jean-Marie Le Pen para construir una fuerza electoral por encima de un puñado de grupos marginales y la estrategia de «desdiabolización» del partido seguida por su hija lograron reubicar en el centro del tablero político francés una tradición desprestigiada por sus posturas autoritarias, racistas y antieuropeas.

Persistencia y mutaciones de la extrema derecha francesa

El futuro del Frente Nacional dependerá de su capacidad para comprender que su «electorado natural» no es el pueblo de derecha sino el pueblo de abajo. Su alternativa no es encerrarse en el búnker de los «puros y duros» o, por el contrario, intentar «banalizarse» o «desdiabolizarse» (…) adoptando, de elección en elección, la táctica del hámster que da vuelta en la rueda sin cesar, quedándose en el mismo lugar. La alternativa a la cual se enfrenta hoy de manera aguda es la misma de siempre: encarnar a la «derecha de la derecha» o radicalizarse en la defensa de las capas populares para representar al pueblo de Francia en su diversidad. Nada indica por el momento que se elegirá esta solución. Al Frente Nacional le falta aprender a convertirse en una fuerza de transformación social en la cual puedan reconocerse los sectores populares con un estatus social y profesional precario y capital cultural inexistente, para no hablar de aquellos que ya no votan (…).Alain de Benoist1La política francesa tiene dos particularidades: un sistema de gobierno que combina elementos de presidencialismo y parlamentarismo, y una extrema derecha con significativo peso electoral –y que, como quedó confirmado en la última elección presidencial, se ha convertido en uno de los principales ejes articuladores del debate político–. Dos rasgos distinguen a la corriente ideológica que hoy encarna –de manera excluyente– el Frente Nacional (fn) de otros fenómenos similares: perdurabilidad en el tiempo y capacidad para captar a sectores sociales diversos. Pese al descrédito que la Segunda Guerra Mundial y el colonialismo supusieron para sus posturas ultranacionalistas, autoritarias y xenófobas, la extrema derecha francesa ha demostrado una capacidad de supervivencia y renovación sorprendente, que le ha permitido mantenerse activa durante el periodo inicial de la «travesía del desierto» y conquistar nuevos espacios en contextos más favorables a su prédica. Las corrientes internas y organizaciones más o menos legales que la componen hacen de la extrema derecha un campo inestable y de límites por momentos porosos. En ello residió la fuerza del fn, ya que como oposición al «sistema» logró aglutinar, bajo el liderazgo carismático y ultrapersonalista de Jean-Marie Le Pen, un universo variopinto compuesto por integristas católicos, nacionalistas revolucionarios, identitarios neopaganos y nostálgicos de la Guerra de Argelia. Sin embargo, este eclecticismo interno y la dificultad para compatibilizar tendencias divergentes e incluso contrapuestas –agravada por la ausencia de debate en una organización que funciona como una empresa familiar– generaron constantes conflictos, con su secuela de escisiones y éxodo de miembros2. Las tendencias centrífugas se han agudizado cada vez que la presidencia ha intentado «normalizar» el partido acentuando el verticalismo y disciplinando a sectores rebeldes o intransigentes, en aras de un aggiornamento o pragmatismo electoralista3. Y, de hecho, las tensiones regresaron tras las elecciones de mayo pasado.

«Normalización»

Con 45 años de presencia ininterrumpida en la vida política, el fn se ha convertido en la fuerza electoral de extrema derecha más perdurable de la historia francesa y alcanzó en la última década récords históricos de performance electoral4, adherentes e implantación territorial5. Los fenómenos más próximos por perfil ideológico y niveles de apoyo son Acción Francesa, el Partido Social Francés y el movimiento poujadista. Sinónimo del nacionalismo integral –monárquico y católico–, Acción Francesa, el movimiento dirigido por el escritor y polemista Charles Maurras (1868-1952), fue la fuerza antidemocrática más importante de las primeras cuatro décadas del siglo xx. Gozó de enorme influencia entre las elites –dentro y fuera de Francia–, pero nunca formó un partido. Por su parte, el Partido Social Francés, fundado por el coronel François de la Rocque (1885-1946) en 1936 –heredero de las organizaciones de ex-combatientes y continuador de la agrupación paramilitar Cruz de Fuego–, llegó a contar con más de un millón de adherentes, pero sus expectativas electorales se vieron frustradas por la derrota de Francia en 1940. Después de 1945, la fuerza de extrema derecha electoral más importante –si bien de duración efímera– hasta la irrupción del fn fue el movimiento populista impulsado por Pierre Poujade (1920-2003). Al frente de la Unión de Defensa de Comerciantes y Artesanos, este propietario de una pequeña librería y ex-militante fascista impulsó una rebelión fiscal que a mediados de los años 50 se convirtió en un gran movimiento de defensa del «hombre común» y la nación francesa, contra el parlamentarismo, las elites y Europa6. En los años 60, la extrema derecha legal tuvo su cara más visible en el abogado antigaullista Jean-Louis Tixier-Vignancour. Sin embargo, la consolidación de la v República frustró sus aspiraciones electorales ya que, como había ocurrido poco antes con los poujadistas, el retorno de De Gaulle al poder (1958) redujo dramáticamente el espacio político disponible para la formación de una oposición de derecha «nacional» –en las elecciones presidenciales de 1965, Tixier obtuvo menos de 6% de los votos7–.

Contra el «socialcomunismo»

La fuerza que hoy dirige Marine Le Pen constituye un fenómeno complejo, una «milhojas ideológica»8. Fue su padre quien en los años 70 tuvo la difícil misión de unir a tradicionalistas católicos, neopaganos de la Nueva Derecha, nacionalistas revolucionarios y nostálgicos del régimen de Vichy y la Argelia francesa en una fuerza capaz de competir electoralmente. Le Pen conocía bien el terreno. Había dado sus primeros pasos en la política como dirigente juvenil poujadista. En 1956, con 28 años, obtuvo una banca en la Asamblea Nacional y así se transformó en el diputado más joven de la historia parlamentaria francesa. En 1958 rompió con el partido de Poujade para unirse a otra fuerza conservadora, el Centro Nacional de Independientes y Campesinos (cnip), del ex-primer ministro Antoine Pinay. A principios de los 60, la resolución del conflicto argelino y la consolidación de la v República empujaron al joven Le Pen a los brazos de la ultraderecha anticomunista y antigaullista. Derrotado en las elecciones legislativas de 1962, Le Pen se unió a Tixier-Vignancour como su director de campaña para los comicios presidenciales de 19659.

  • 1.

    Andrés Reggiani: es doctor en Historia por la State University of New York (Stony Brook). Es profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, donde se desempeñó como director del Departamento de Historia. Es autor de los libros God’s Eugenicist: Alexis Carrel and the Sociobiology of Decline (Berghahn Books, s/l, 2007); Los años sombríos. Francia en la era del fascismo (1934-1944) (Miño y Dávila, Buenos Aires, 2010) e Historia mínima de las políticas raciales en América Latina (El Colegio de México, Ciudad de México, en prensa).Palabras claves: extrema derecha, populismo, racismo, Frente Nacional, Francia.. Declaraciones tras las elecciones presidenciales de 2007, en las que el Frente Nacional obtuvo sus peores resultados desde 1984. Citado en Jean-Yves Camus: «Le Front National et la Nouvelle Droite» en Sylvain Crépon, Alexandre Dézé y Nonna Mayer (coords.): Les faux-semblants du Front National: sociologie d’un parti politique, Presses de Sciences Po, París, 2015.

  • 2.

    La creencia difundida entre los militantes de que «las decisiones del partido se toman en la cocina de la señora Le Pen» confirma un estilo de conducción personalista, que la actual presidenta del Frente no solo heredó de su padre sino que acentuó, al prohibir la formación de corrientes internas. Le Pen padre se limitó a exigir a los miembros del partido el acatamiento de las decisiones, sin preocuparse demasiado por sus ideas personales.

  • 3.

    Ejemplos de ello son las escisiones de Bruno Mégret (1999) y Carl Lang (2009) –uno y otro crearán con sus seguidores el Movimiento Nacional Republicano y el Partido de Francia, respectivamente– y la ruptura entre Jean-Marie Le Pen y su hija y actual presidenta del partido, Marine Le Pen (2015). Más recientemente, Marion Maréchal-Le Pen, sobrina de Marine más cercana a su abuelo y al «ala dura», anunció que abandonaba el partido.

  • 4.

    En las elecciones presidenciales de 2017, el fn obtuvo 21,30% en la primera vuelta y 33,9% en la segunda.

  • 5.

    En la actualidad, el fn cuenta con 11 alcaldes; 1.544 consejeros municipales, 61 departamentales, 358 regionales; dos senadores; dos diputados nacionales y 23 eurodiputados.

  • 6.

    El poujadismo tuvo su breve momento de gloria a mediados de los años 50, cuando la iv República (1946-1958) comenzaba a tambalearse. Llegó a tener 400.000 adherentes y en las elecciones legislativas de 1956 obtuvo 12% de los votos, lo que se tradujo en una cincuentena de diputados. Se extinguió a fines de esa década tras la llegada de De Gaulle al poder (1958). Romain Souillac: Le mouvement Poujade. De la défense professionnelle au populisme nationaliste (1953-1962), Presses de Sciences Po, París, 2007.

  • 7.

    Volker Saus: «Les sombres dossiers de maître Tixier» en GeoHistoire No 52, 22/3/2017.

  • 8.

    Frédéric Granier y Cybil Guinet: «Le Front National ressemble aujourd´hui à une millefeuille idéologique», entrevista a Grégoire Kauffmann en GeoHistoire No 52, 22/3/2017; Michel Winock (coord.): Histoire de la extrême droite en France, Points Histoire, París, 1993.

  • 9.

    Tixier se había hecho conocido por defender a colaboracionistas del régimen de Vichy (1940-1944) y partidarios de la Argelia francesa implicados en tentativas golpistas y actos terroristas. Maud Guillaumin: «Comment le Front National est sorti du néant» en GeoHistoire No 52, 22/3/2017.