Tema central

¿No hay alternativa? Lecciones de la caída del populismo de derecha alemán

Pero la relación de Alemania con su pasado no es el único tema que separa a afd de la mayoría de los votantes. La perspectiva económica del partido también provoca divisiones. Otros partidos populistas de derecha europeos han ganado grandes porcentajes del voto obrero al apoyar políticas redistributivas. Así, en las recientes elecciones en Austria y Francia, la mayoría de los trabajadores dieron la espalda a los partidos obreros y votaron a los populistas de derecha. Si bien es cierto que una parte del voto obrero ha migrado a la derecha en Alemania, esto se ha dado en menor escala. Una de las razones: el programa económico de afd. En esencia, el partido todavía viste los atavíos neoliberales de los tiempos de su fundación, durante el peor momento de la crisis europea. En aquel entonces, su enfoque en la crítica macroeconómica de la eurozona hizo que afd fuera bautizado el «partido de los profesores». Mientras que el Frente Nacional francés atrajo a la clase obrera con sus promesas de bajar la edad jubilatoria o incrementar el salario mínimo y en Hungría Viktor Orbán trata de seducir a los segmentos de menores ingresos de la sociedad bajando el precio de la energía, afd ha llamado a abolir los impuestos a la herencia y al patrimonio neto y a reintroducir el secreto bancario. Por eso, durante la campaña electoral en Francia en 2017, afd apenas pudo ocultar su exasperación por las «propuestas políticas socialistas» de Marine Le Pen. Sin embargo, el carácter neoliberal de afd apenas convence al alemán promedio, y menos aún a los votantes insatisfechos que se encuentran en lo más bajo de la escala de ingresos.

Para terminar, lo que también debilitó el encanto de afd es su hábito de destruir a sus dirigentes en brutales vendettas personales y luchas de poder conectadas con el constante desplazamiento del partido hacia la extrema derecha del espectro político. En su corta historia, la lista de caciques que han sido destronados por golpes inesperados y cambios de curso hacia la derecha crece día a día. La primera víctima fue su fundador, Bernd Lucke, quien con frustración abandonó el partido en julio de 2015. Este año Frauke Petry, la misma que había obligado a Lucke a irse en 2015, corrió igual suerte. En la convención de Colonia, en la primavera de 2017, Petry no pudo obligar al partido a asumir un camino más pragmático. Como resultado, declinó la candidatura de afd en las elecciones de 2017 y le abrió camino a la hasta entonces desconocida Alice Weidel, una economista abiertamente homosexual, en pareja y con niños, que trabajó previamente en bancos internacionales.

Lecciones para Europa

La reciente caída de afd debería recordarle al establishment político europeo que abordar las causas fundamentales de la preocupación del votante es el mejor antídoto frente a la ira populista. De hecho, en el caso de Alemania, no fue mantener el statu quo y demonizar a los votantes populistas –como proponían algunos– lo que logró la hazaña de desmitificar a afd. El cambio en el curso político resultó el antídoto más poderoso contra el atractivo de afd.

Los esfuerzos de Alemania por recuperar el control de los flujos migratorios sin abandonar sus principios humanitarios –como lo demostró el compromiso de Berlín de usar su periodo de presidencia del g-20 para promover el desarrollo económico en África– son un buen ejemplo. La caída en desgracia de afd también demostró la importancia de crear opciones reales en la política establecida. Como ha sostenido Schulz, ofrecer una alternativa política viable al statu quo puede desactivar el encanto antiestablishment de los populistas. Los políticos de otros lugares de Europa deberían tomar nota.

No queda claro si la aparente caída de afd continuará. El acuerdo entre Europa y Turquía por los refugiados podría romperse como resultado del reciente aumento de la tensión entre Ankara y Berlín, el llamamiento de Schulz a los votantes indiferentes podría alcanzar su techo, o la crisis económica griega podría reemerger, y esto podría dividir a los votantes respecto a la respuesta de Berlín y darle otra oportunidad a afd de representar una oposición fundamental. Sucesos como estos y la campaña en desarrollo por las elecciones federales alemanas, con su enfoque emergente en Europa, podrían, por cierto, representar un salvavidas para el partido; después de todo, Europa fue el punto de partida y la razón de ser de afd en 2013. Por otro lado, la convulsión política causada por la presidencia de Trump podría debilitar aún más el atractivo de afd y alentar una fuerte reacción democrática. En el contexto de la oleada populista en Europa, es una buena noticia que el país históricamente más dañado por la mancha de la furia extremista parezca ahora más resistente a sus tentaciones que otros países europeos. Sin embargo, una noticia aún mejor, proveniente de Alemania, es que el populismo puede ser detenido por un sistema político responsable, capaz de dar una respuesta apropiada a la situación.