Coyuntura

No es lo mismo ser borracho que cantinero México, el librecambio y la Gran Muralla de Donald Trump

¿Mercado mundial de mercancías? Sí. ¿Mercado mundial de capitales? Sí. ¿Mercado mundial del trabajo? No. En todas partes, la globalización va aparejada con un endurecimiento de las condiciones de movilidad internacional de los trabajadores. Las proclamas del nuevo presidente de EEUU prolongan y oficializan las tendencias dominantes de la política migratoria en las últimas décadas: endurecimiento legislativo, deportaciones sistemáticas, cacería y encarcelamiento de indocumentados, por un lado, y promoción de una «inmigración escogida », por el otro, etc. El impacto de la política migratoria en los diferentes segmentos del mercado laboral es unode los criterios económicos decisivos para considerar esas prácticas.

Por consiguiente, el problema medular no es la finalización de la construcción de la Gran Muralla, la «Mexico-United States Barrier» iniciada en 1994. El problema fundamental tampoco es el financiamiento –poco probable– de la muralla por México. La importancia otorgada a la Gran Muralla de Trump indica un término esencial de la renegociación del TLCAN: la supeditación del nuevo acuerdo al tratamiento del problema migratorio a favor de EEUU. Ello implica, entre otras cosas, reforzar la funcionalidad de la política migratoria mexicana respecto a EEUU. "México es la primera barrera de contención de los candidatos al sueño americano provenientes de Centroamérica y de todos los «Sures». Esto es una orientación ya notoria si se considera la explosión de las deportaciones en México, así como ciertos aspectos de las reformas migratorias32.

Finalmente, la perspectiva de un aumento del ritmo de las deportaciones no solo infunde disgusto y miedo en la sociedad mexicana. Despierta simultáneamente el apetito de empresarios que vislumbran la posibilidad de canalizar a parte de esos repatriados hacia las distintas zonas económicas especiales (ZEE). El responsable oficial de uno de esos proyectos estima que el regreso del «capital humano » representaría una «oportunidad enorme», pues «muchas de estas personas son bilingües, capacitadas [y] tienen oficios». Pero para los inversionistas dispuestos a invertir más de 41.000 millones de dólares en cinco años, la apuesta podría ser más prosaica: aprovechar el retorno de trabajadores resignados a la frustración de su sueño americano y emplearlos en proyectos «agresivos y competitivos».

A modo de conclusión

Cada campaña electoral refrenda todo tipo de ilusiones sobre el poder del presidente de EEUU. Ese fetichismo es consustancial a todos los regímenes presidencialistas. Pero la producción capitalista y la globalización que va aparejada tienen leyes que no puede ignorar ni siquiera el presidente de EEUU. No es lo mismo ser borracho que cantinero. Y los intereses económicos de la clase dominante son iguales que el borracho: tercos y sedientos.

Es, en todo caso, lo que indica la conformación del gabinete de Trump, aun cuando queden por analizar las contradicciones de clase subyacentes a su acceso a la Presidencia. La gestión de los negocios de la corporate class seguirá delineando las tendencias de la diplomacia económica de EEUU. Pero el imperialismo norteamericano tiene intereses que no puede desconocer ni siquiera un Carlos Slim. La prensa asegura que el Rey Midas mexicano ya hizo las paces con el nuevo presidente de EEUU. En todos los sentidos, Trump y su azarosa economía política expresan la profunda dependencia de México. «No habrá guerras comerciales, y diré por qué: veamos el peso mexicano. La razón por la que ha colapsado es porque todo mundo sabe que los mexicanos tendrán que hacer concesiones. Punto», sentenció Wilbur Ross.33

  • 32.

    «México supera a eu en cifras de deportaciones de migrantes» en El Universal, 14/10/2015

  • 33.

    José Carreño Figueras: «Y de repente, ahí viene el ‘coco’ Trump» en Excelsior, 28/11/2016.