Tema central

Los ambientalismos frente a los extractivismos

Actores, voces, tendencias

Existe una amplia diversidad de actores enfocados en las intersecciones entre ambientalismo y extractivismos. Su base descansa en una gran diversidad de grupos locales, con distintos niveles de organización, que van desde comunidades indígenas o campesinas a los militantes por el ambiente, los derechos humanos, la salud y muchos otros temas. Es notable además el creciente papel del liderazgo de las mujeres en las movilizaciones ante los extractivismos; además, las mujeres son más resistentes a aceptar las compensaciones económicas para tolerar la contaminación.También es muy visible un enorme conjunto de organizaciones ciudadanas que articulan campañas con análisis. Muchas son ong ambientalistas (como Acción Ecológica en Ecuador), otras son centros de información y análisis (se destaca el Centro de Documentación e Información Bolivia –cedib–), y hay otras que han logrado una impactante especialización en la evaluación de los extractivismos (el mejor ejemplo es CooperAcción en Perú)7. Estas organizaciones se articulan a su vez en redes que son nacionales en unos casos y continentales en otros; como ejemplos nacionales se cuentan la Red Mexicana de Afectados por la Minería (rema) o la peruana red Muqui sobre minería, ambiente y comunidades, y a escala continental se destacan el Movimiento Mesoamericano contra el Modelo Extractivista Minero (m4) y el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (ocmal)8. En otros casos se han conformado redes temáticas o sectoriales que han abordado los extractivismos como un tema central: ejemplos ilustrativos son la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Sociales y Ambientales y la red Iglesias y Minería, que es un espacio religioso ecuménico9.

En ese entramado colectivo hay aportes individuales que contribuyen a fortalecer estas discusiones y que a la vez muestran la diversidad de orígenes y recorridos. Es oportuno compartir algunos ejemplos. El ecuatoriano Alberto Acosta es un economista que asumió posiciones ambientalistas, acompañó a varios movimientos ciudadanos, desempeñó un papel clave como presidente de la Asamblea Constituyente al dar un decisivo apoyo a los derechos de la naturaleza y fortalecer la perspectiva del «buen vivir», y desde ese lugar se volvió un importante animador de estos debates. El peruano Marco Arana viene de un ámbito muy diferente, como sacerdote católico que luego se sumó a la resistencia ciudadana frente a proyectos megamineros, superó un duro hostigamiento desde empresas y gobierno y avanzó en una práctica social, ambiental y política. En Colombia, Manuel Rodríguez Becerra se inició en la universidad, luego fue el primer ministro de Medio Ambiente para después regresar a la academia, y desde allí, poco a poco, se vinculó con organizaciones ciudadanas para ser una voz independiente y respetada de alerta ante los extractivismos. No puede dejar de olvidarse el papel de muchos líderes locales que en su resistencia a los extractivismos terminan convertidos en iconos respetados internacionalmente (como Máxima Acuña en Perú). Otros han perdido la vida debido a la violencia generada por los extractivismos, como le ocurrió a Berta Cáceres, una líder indígena lenca de Honduras, feminista y ambientalista, asesinada en 2016.

También se cuenta un número cada vez mayor de intelectuales que reflexionan sobre estos temas y a la vez acompañan las movilizaciones ciudadanas10. De todos modos, se deben reconocer tensiones en esos espacios académicos, ya que hay otros universitarios que priorizan un debate que en realidad discurre en inglés, en journals y en polémicas con la bibliografía más que con la política local. La situación se complica un poco más por la presencia de investigadores del Norte que abordan la situación latinoamericana pero minimizan el debate conceptual autóctono, para ubicarse en una actitud de superioridad epistémica como si con sus aportes, por fin, comenzara un serio abordaje de estos asuntos.

La situación del debate muestra que es más intenso, con más movilizaciones y presencia ciudadana en los países andinos, mientras que la situación opuesta, donde el cuestionamiento ambiental a los extractivismos es más débil y está más acotado localmente, se da en Brasil. Entre esos dos extremos, en distintos niveles, se ubican los países de América Central y el Cono Sur.

Por ejemplo, en Bolivia, Ecuador y Perú han tenido lugar movilizaciones ciudadanas de gran envergadura contra emprendimientos extractivistas o proyectos asociados, se han lanzado marchas nacionales en defensa de recursos naturales (y en particular del agua), y se mantiene un fuerte debate que regularmente se ventila en los principales medios de prensa. Se articulan demandas de grupos ambientalistas con otro tipo de organizaciones, tales como las que defienden los derechos humanos o federaciones de pueblos indígenas. El aporte de académicos es más visible, un puñado de ong son muy activas y hay cierta receptividad en la prensa. En Argentina, Chile y Uruguay han tenido lugar importantes movilizaciones contra emprendimientos extractivos, tanto localmente como en algunos casos a escala nacional, sea frente a emprendimientos específicos o ante políticas generales. Asimismo, está instalada una discusión ciudadana, que de tanto en tanto se articula con debates políticos más amplios y logra así una mayor difusión. En México, Colombia y varios países centroamericanos, las movilizaciones involucran además la defensa de los derechos humanos y la denuncia de asesinatos y otras formas de violencia sobre ambientalistas.

En cambio, en Brasil, la protesta y la resistencia de los últimos años han sido sobre todo locales y no se han logrado establecer coordinaciones nacionales estables. Mientras que en Bolivia, Ecuador y Perú tuvieron lugar marchas en defensa de los recursos naturales que partieron desde remotos lugares del país hasta llegar a la capital, eso no ha ocurrido en Brasil. A su vez, mientras en las naciones andinas se disecaban los componentes económicos y políticos de los extractivismos progresistas, en Brasil ni las grandes ong ni muchos académicos lograron la independencia necesaria frente a los gobiernos del Partido de los Trabajadores (pt) para potenciar esa crítica. De la misma manera, en los países andinos se instaló un debate sobre moratorias mineras o petroleras, mientras que en Brasil se discutían diferentes niveles de regalías en la reforma del Código Minero o en la explotación del petróleo marino. Esta situación parece haber cambiado con la crisis del gobierno de Dilma Rousseff y el desastre de la ruptura de la represa minera en Mariana (Minas Gerais) en 201511. De todos modos, la enorme relevancia que ha logrado la crítica ambiental a los extractivismos queda en evidencia por la intensidad de las reacciones que provoca. Desde el sector empresarial de los países andinos se reconoce que la crítica al extractivismo y las alternativas postextractivistas son la mayor amenaza que vive, por ejemplo, el sector minero12. La presión política es tan intensa que los políticos deben responder. En los países bajo gobiernos conservadores, como Perú, los ministros tildan a los ambientalistas de radicales de izquierda que impedirían la inversión y el crecimiento económico, mientras que en las naciones progresistas a menudo se los califica de «izquierda infantil» o de «funcionales a la derecha» y se ha buscado clausurar sus organizaciones. En Bolivia el debate ha sido tan potente que el propio vicepresidente responde regularmente en la prensa e incluso realizó una gira con conferencias en al menos cinco países en la que sostuvo que el cuestionamiento extractivista es parte de una «pseudoizquierda de cafetín»13.

Un debate en marcha

Los cuestionamientos ambientales a los extractivismos están en pleno proceso. Es un flanco que no ha decaído, sino que, por el contrario, se ha fortalecido y ampliado. Se hermana con otros cuestionamientos a los entendimientos y prácticas de la política en la región y a las concepciones del desarrollo. Teje nuevos diálogos, tanto con movimientos de base urbanos, como en especial con organizaciones campesinas o indígenas en los espacios rurales.

Pero también hay cuestiones no resueltas, y varias orbitan alrededor de la problemática del valor. Muchos persisten en entender que solo los humanos son sujetos de valor y la naturaleza es un cúmulo de objetos, aunque entienden que es necesario un cambio radical en las estrategias de desarrollo para no destruir el entramado ecológico. Esa postura lleva a aceptar a los extractivismos, incluyendo las variedades progresistas. Otros consideran que una alternativa postextractivista comulga con el reconocimiento de los derechos de la naturaleza, por lo cual se reconocen valores intrínsecos en lo no humano, y esta es una ruptura con toda la tradición de la modernidad. Este postextractivismo alimenta alternativas que simultáneamente son poscapitalistas y postsocialistas.

Con esto queda en evidencia que es en el campo de la crítica ambiental a los extractivismos donde están teniendo lugar, en América Latina, reflexiones esenciales sobre otros modos de entender la sociedad, la política y la naturaleza.

  • 7.

    Puede encontrarse más información en los sitios www.accionecologica.org; www.cedib.org; http://cooperaccion.org.pe.

  • 8.

    Puede encontrarse más información en los sitios www.remamx.org; www.muqui.org; http://m4.mayfirst.org; www.conflictosmineros.net.

  • 9.

    Puede encontrarse más información en los sitios www.redlatinoamericanademujeres.org; http://iglesiasymineria.org.

  • 10.

    Además de los ya mencionados, se pueden destacar los aportes de Maristella Svampa, Horacio Machado, Mirta Antonelli, Gabriela Merlinsky y José Seoane en Argentina; Oscar Campanini, Marco Gandarillas, Georgina Jiménez, Cecilia Requena y Pablo Villegas en Bolivia; los brasileños Andréa Zhouri y Bruno Milanez; Camila Toro en Colombia; José de Echave, Carlos Monge o Martin Scurrah en Perú; Emiliano Terán Mantovani y Edgardo Lander en Venezuela; y Gian Carlo Delgado en México. También hay aportes que se originan fuera del continente pero que dialogan estrechamente con los actores latinoamericanos y son solidarios con las movilizaciones ciudadanas; un ejemplo destacado es el de Joan Martínez Alier, profesor emérito en la Universidad de Barcelona.

  • 11.

    A. Zhouri, P. Bolados y E. Castro (eds.): ob. cit.

  • 12.

    Álvaro Ponce Muriel: Minería moderna para el progreso de Colombia, Cámara Asomineros andi / Cámara Colombiana de Minería / Federación Nacional de Productores de Carbón, Bogotá, 2014.

  • 13.

    Puede verse la conferencia en www.youtube.com/watch?v=dez7xtbjt8u.