Tema central

Leer el chavismo Continuidades y rupturas con la historia venezolana

En las elecciones de 2006, el presidente venezolano afirmó que quien votaba por él lo estaba haciendo por el socialismo. Embriagados en la bonanza de los petrodólares, los venezolanos lo hicieron masivamente, aunque no con demasiada conciencia ideológica. No por eso, sin embargo, Chávez dejó de cumplir su palabra y comenzó a aplicar el «Proyecto nacional Simón Bolívar, primer plan socialista. Desarrollo económico y social de la nación, 2007-2013». Si bien en el revés electoral del referéndum constitucional de 2007 la «transición al socialismo», como se la llama, sufrió un traspié, el proceso siguió a través de todo un enramado de leyes específicas destinado a «desmontar el capitalismo» y promover un vasto plan de estatizaciones4. Para definirlo de una manera muy general, el socialismo bolivariano es una versión del socialismo de planificación central reformado, en la que el Estado controla los resortes fundamentales de la economía, se encarga de impulsar el bienestar social, le deja a la empresa privada una participación en ciertas áreas no críticas –especialmente en el nivel de las pequeñas empresas y el comercio minorista– y se impulsan empresas de carácter social, al estilo de cooperativas y otras iniciativas comunitarias. En el campo político, espera sustituir la «democracia burguesa», como la vivida de 1958 a 1998, por una «participativa», cuya expresión máxima es el Estado comunal, en el que la sociedad se organiza en comunas que atiendan los problemas locales. Como objetivo ideal, de esas comunas ha de salir un parlamento comunal de alcance nacional.

Las tesis fundamentales

En su concepción y fundamentación ética e histórica, el ideario chavista ha mantenido en todo momento un conjunto de convicciones que pueden entenderse como sus tesis fundamentales5:

1. Cumplir la meta de grandeza trazada por Bolívar y abandonada por los gobiernos posteriores que traicionaron su ideario. La entrega del país a los intereses imperialistas foráneos operativizada por su aliada local, la oligarquía, ha destruido esa comunidad independiente, feliz y próspera a la que se llama patria. Bolívar dejó dicho, de una vez y para siempre, cuál es el camino a seguir: solo hay que retomar su senda para lograr la grandeza. Pero Bolívar fue traicionado por la oligarquía. Y por eso el Ejército, en cuanto heredero directo del Ejército Libertador, es el primer encargado de realizar esto; junto con el pueblo, que siempre fue bolivariano, debe rescatar su obra.

2. Debido a sus intereses antinacionales, la oligarquía no forma parte de la patria. Esta última estaría constituida por el pueblo –en el sentido de las clases populares–, los campesinos, los pueblos indígenas y los mestizos herederos de los esclavos, cuya redención solo es posible mediante su liberación, a través de la Revolución, del dominio de los intereses extranjeros y de las oligarquías. La alianza pueblo-Ejército es la clave para alcanzar este objetivo liberador.

3. Por ello, la historia ha sido una constante e implacable lucha entre el pueblo y las clases dominantes, comenzada con la resistencia de los indígenas a los conquistadores; seguida por los cimarrones, llevada más alto que nunca por el Libertador y después por líderes populares como Ezequiel Zamora. Los guerrilleros comunistas de la década de 1960 fueron los auténticos continuadores de aquellas luchas, ahora finalmente consumadas por Chávez.

4. De toda la historia venezolana, el largo periodo entre 1830 y 1999, llamado Cuarta República, fue sin duda el peor en cuanto a entreguismo al imperialismo y las oligarquías. Y dentro de él, la democracia de 1958 a 1998 (el «puntofijismo») representó el momento más oscuro, porque bajo la apariencia de una democracia se perfeccionó el control de las oligarquías y del imperialismo y se engañó al pueblo con una falsa sensación de protagonismo. El neoliberalismo es la expresión más clara de ese dominio de los intereses transnacionales y de las elites.

5. Por eso es una tarea de primer orden acabar con el capitalismo, que en cuanto sistema es el que crea el imperialismo y alimenta a sus aliados locales, así como con los valores burgueses (por ejemplo, la democracia representativa) que le impiden al pueblo tomar las riendas de su destino y alcanzar los altos fines a los que está llamado. Es perentorio, por tanto, crear una nueva ética socialista que a su vez ayude a forjar a un nuevo venezolano (el «nuevo republicano»).

6. La lucha contra el capitalismo no solo es necesaria para que la patria alcance su nivel de potencia, sino para que la vida misma del planeta se mantenga, comoquiera que la explotación irracional la ha puesto en riesgo.

Obviamente, esta puntualización es muy general y admite ajustes, especialmente adiciones. Pero consigna los elementos esenciales presentes en casi todos los textos doctrinales o más o menos ideológicos del chavismo. Ahora bien, es importante recalcar que ninguna de estas ideas fue inventada por Chávez. Todas, en grado mayor o menor, gravitaban en el panorama político venezolano, y en todo caso lo que él hizo fue combinarlas y meterlas en un mismo paquete.

¿Una ideología de reemplazo?

Cuando el historiador Germán Carrera Damas define el «bolivarianismo-militarismo» como una «ideología de reemplazo»6, se refiere a la citada condición de aglutinador de muchas de las ideologías adversas a la democracia representativa que existieron entre 1958 y 1998, especialmente entre las izquierdas comunistas. Ante la caída del Muro de Berlín y el descrédito de socialismo real –argumenta–, el pensamiento antiliberal y anticapitalista se recondujo bajo formas nacionalistas, como el «bolivarianismo». Una tesis similar es la desarrollada por la periodista Mirtha Rivero en su best seller La rebelión de los náufragos, una crónica sobre la caída del gobierno de Carlos Andrés Pérez aparecida en 20107. El título se basa en una frase del discurso pronunciado por el presidente Pérez cuando se enteró de su destitución en 1993 que para muchos fue premonitoria: «Es como la rebelión de los náufragos políticos de las últimas cinco décadas. Los rezagos de la subversión de los años 60»8.

  • 4.

    V. el estudio dirigido por Jesús María Casal y Jorge Luis Suárez: La libertad económica en Venezuela. Balance de una década (1999-2009), Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, 2011.

  • 5.

    Agradezco al politólogo e historiador Guillermo T. Aveledo Coll por sus consejos y orientaciones en este aspecto, así como por haberme permitido leer un trabajo que en este momento está desarrollando sobre el tema.

  • 6.

    G. Carrera Damas: El bolivarianismo-militarismo. Una ideología de reemplazo, Ala de Cuervo, Caracas, 2005.

  • 7.

    Alfa, Caracas, 2010.

  • 8.

    El discurso puede hallarse en varios sitios en la web. Lo hemos tomado de https://politikaucab.net/2014/01/23/ultimo-discurso-de-carlos-andres-perez-como-presidente-de-venezuela-20-de-mayo-de-1993/.