Tema central

Lecturas de las izquierdas mexicanas

Ya entrando en sus contenidos, más allá de las generalidades que contiene, en varios aspectos más específicos que le confieren originalidad existe una plena correspondencia con el ideario obradorista. Para empezar, la primera tesis trata de «la corrupción de lo político», que Dussel aborda obviamente de forma más abstracta que López Obrador, en relación con el pasaje de la potentia a la potestas (dualidad de origen spinoziana), y de la necesidad de sostener como alternativa un poder obediencial –lo cual, dicho sea de paso, es una traducción teórica del principio del mandar obedeciendo zapatista–.

Por otra parte, a la par de la ética, entre referencias bíblicas y citas de Karl Marx, Antonio Gramsci y Rosa Luxemburgo, Dussel insiste en un principio de factibilidad estratégica –ubicado entre el anarquismo y el conservadurismo–, que no deja de resonar a realismo y pragmatismo político, algo de lo cual López Obrador hizo y hace ampliamente gala. Pero el aspecto de mayor convergencia se da sin duda alrededor de la tesis según la cual el pueblo es el actor político por excelencia, el sujeto de la historia, tesis que resuena en el lema de Morena que recita «Solo el pueblo salvará al pueblo». Dussel reivindica la centralidad del concepto de pueblo, a partir de la distinción entre populus y plebs, e invoca el principio de hegemonía y la posibilidad concreta de la construcción de un nuevo orden político-institucional, sin desdeñar varios elementos de la teorización sobre el populismo de Ernesto Laclau. Por último, en antítesis al autonomismo, Dussel vincula las luchas sociales y políticas a la necesidad de la construcción de una instancia partidaria, un liderazgo no vanguardista y una (nueva) institucionalidad, basada en la combinación de representación y democracia participativa por medio del poder ciudadano. En la última tesis, la número 20, sostiene la posibilidad y la necesidad de conquistar y transformar el poder estatal a través del «ejercicio delegado obediencial del poder», en contra de la idea de no toma del poder –de origen zapatista y cuya teorización es obra de John Holloway4–, que termina siendo «moralismo, idealismo, apoliticismo abstracto».

El zapatismo versus la hidra capitalista en tres tomos

Además de los comunicados –que se intensificaron en tiempos recientes a raíz de la decisión de crear un Concejo Indígena de Gobierno y postular a una candidata a las elecciones presidenciales de 2018–, el libro que funge actualmente como referencia del pensamiento político zapatista son los tres tomos titulados El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista: más de 1.000 páginas en las que se reúnen las ponencias presentadas en el seminario homónimo realizado en San Cristóbal de las Casas en Chiapas entre el 3 y el 9 de mayo de 2015.

El tomo i contiene tres secciones –«Nuestra mirada hacia dentro», «Nuestra mirada a la Hidra» y «Qué hacer»– en las que se presentan las participaciones de integrantes de la Comisión Sexta del ezln, principalmente el subcomandante insurgente Moisés –actual vocero– y el subcomandante Galeano (antes Marcos). En los tomos ii y iii aparecen las ponencias de los intelectuales invitados por el ezln, entre los cuales podemos reconocer a varios integrantes de lo que podríamos llamar el «círculo interno» de la intelectualidad zapatista: Sergio Rodríguez Lascano, Carlos Antonio Aguirre Rojas, Gilberto López y Rivas, Gustavo Esteva, Paulina Fernández Christlieb, Arturo Anguiano, Raúl Zibechi y Pablo González Casanova. Además, aparecen contribuciones de otros que, sin ser orgánicos, son considerados cercanos o referencias intelectuales: Adolfo Gilly, Immanuel Wallerstein, John Holloway, Michael Löwy y Silvia Federici, para señalar a los más destacados.

Además de la mirada hacia dentro, hacia el ejercicio de la autonomía en las comunidades zapatistas, presentada por el subcomandante Moisés en clave de «economía política» alternativa desde abajo, el leitmotiv que origina la convocatoria y que atraviesa los volúmenes es la disputa entre capitalismo y anticapitalismo, la caracterización de la llamada Hidra capitalista, monstruo de 1.000 cabezas que se regeneran al ser cortadas, y las virtudes, los límites y los desafíos de las luchas que en contra de ella se libran y se librarán. Para dar cuenta de esta disputa, el sub Galeano utiliza la metáfora del «muro» y la «grieta» (este último término, anteriormente conceptualizado por Holloway) y se refiere al Sistema Capitalista –con mayúsculas– como una hidra de «múltiples cabezas», con «formas y modos diversos de dominar», como fuente de muerte, destrucción, depredación y guerra.

A pesar de refrendar la dimensión práctica –«la resistencia zapatista es nuestra bibliografía»–, en la intervención del Sub se invita a un esfuerzo de reflexión y análisis, como complemento dialéctico de la práctica: «necesitamos teorías y conceptos. Necesitamos pensamiento crítico». Este pensamiento crítico está explícita y directamente vinculado al marxismo, en particular respecto de la caracterización de la hidra capitalista, más que en relación con las formas y los contenidos de la lucha política y de las alternativas posibles. Mediante el arsenal conceptual marxista –mercancía, ley del valor, medios y relaciones de producción, explotación, plusvalor, etc.–, se busca dar cuenta de la relación capital-trabajo y rastrear la «genealogía del capitalismo», asumiendo que las hipótesis generales de Marx, mutatis mutandi, «se confirman en actualidad». Más puntualmente, se hace referencia a la teorización de David Harvey sobre la persistencia de la lógica de la acumulación originaria como despojo del territorio y los recursos naturales. También se abren interrogantes sobre cuál es la «cabeza madre» de la hidra, sobre el lugar y el papel del capital financiero y del Estado. Se define la crisis económica como sistémica, integral y terminal (con referencia a la hipótesis de Wallerstein), destinada a agudizarse y presentada como una tormenta que se avecina, una hipótesis catastrofista ligada a la de «guerra mundial». En la misma tónica, las numerosas ponencias presentes en los tomos ii y iii se centran en aportar a la caracterización de la hidra en general como sistema capitalista o en resaltar algunas de sus distintas cabezas: racismo, urbanización salvaje, despojo de bienes comunes, imperialismo, opresión de género, etc.

Al mismo tiempo, tanto los invitados como los dirigentes zapatistas no dejan de destacar y exaltar las resistencias, las rebeldías y las autonomías como una especie de antihidra. En este sentido, el sub Galeano evoca la práctica como método para transformar la realidad, para destruir un sistema dominante pero «no omnipresente ni inmortal». Por su parte, el subcomandante Moisés insiste en la lucha anticapitalista como «resistencia y rebeldía» y convoca a «organizarse y destruir el sistema capitalista», ya que «no se puede humanizar». Destaca, además, el ejercicio ejemplar de la autonomía en las comunidades zapatistas y dibuja una línea de demarcación política respecto de los «partidistas», la «izquierda institucional» y López Obrador.

La polaridad entre ambas visiones de la política salta a la vista, más allá de las descalificaciones mutuas y sin necesidad de recapitular todos los puntos del conflicto. Independientemente de las formas y los ritmos de la crisis del capitalismo, la tormenta que se avecina y que puede preverse con precisión meteorológica tiene el rostro de Donald Trump y el formato de un proceso electoral que, como otros anteriores, se anuncia explosivo. Mientras tanto, cada movimiento se prepara para lo que viene leyendo a los suyos, leyéndose a sí mismo, fortaleciendo sus convicciones y su discurso, pero encerrándose tendencialmente en una lógica autorreferencial.

  • 4.

    Holloway es autor de Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy, El Viejo Topo, Barcelona, 2003.