Tema central

Lecturas de las izquierdas mexicanas

En todo caso, cada uno se lee a sí mismo, es decir, cada movimiento lee a los suyos. En última instancia, las verdaderas lecturas obligadas son las que emanan de los líderes, referentes ideológicos por excelencia a la hora de elaborar sus versiones de nacionalismo popular y de marxismo indianista, respectivamente. En este sentido, sin el afán de rastrear a fondo las bases ideológicas de ambos movimientos, podemos señalar algunos libros de cabecera, textos icónicos que todo militante zapatista u obradorista, respectivamente, tiene que leer.

Más que glosar críticamente estos textos, me limitaré a señalar algunos de sus elementos más significativos, los cuales no solo delinean una parte importante del panorama ideológico de las izquierdas mexicanas en la actualidad, sino que traslucen las diferencias y los puntos de confrontación política entre obradorismo y zapatismo, que inevitable y lamentablemente tenderán a exacerbarse conforme se acerquen los comicios de julio de 2018.

Libros del ideario obradorista

En el caso de Morena, son imprescindibles los libros del propio López Obrador, incluido el último, publicado en enero de 2017, como preludio a la campaña electoral de 2018. En su bibliografía se incluyen 15 libros, entre los cuales figuran algunos estudios históricos –en particular, ligados al periodo de la Revolución Mexicana y a su región natal, Tabasco– y un número mucho mayor de ensayos políticos que fueron acompañando sus candidaturas a la Presidencia en 2006 y 2012: Un proyecto alternativo de Nación (2004); Contra el desafuero. Mi defensa jurídica (2005); La mafia nos robó la Presidencia (2007); La gran tentación. El petróleo de México (2008); La mafia que se adueñó de México... y el 2012 (2010); No decir adiós a la esperanza (2012); Neoporfirismo. Hoy como ayer (2014). Estos libros fueron pensados y elaborados como instrumentos de propaganda, escritos con un estilo sencillo y didáctico para que pudieran circular ampliamente y ser leídos por los militantes y los simpatizantes del obradorismo. Lo mismo que el más reciente, presentado el 30 de enero pasado en la Plaza de Santo Domingo de la capital y cuyo título es todo un programa: 2018, la salida. Decadencia y renacimiento de México. En efecto, el libro recoge parte de los 50 lineamientos presentados por el mismo López Obrador al ii Congreso Nacional de Morena en noviembre de 2016 y constituye la base para la elaboración del Nuevo Proyecto Alternativo de Nación que fue encargado a una comisión de 70 notables nombrada directamente por el futuro candidato presidencial. Desde la primera frase se reitera el lema y la clave de la propuesta política de López Obrador: «la corrupción es el principal problema de México». Y si esta es la causa fundamental de la decadencia, en consecuencia, el renacimiento pasa esencialmente por adoptar la «honestidad como forma de vida y de gobierno».

El pensamiento nacional-popular de López Obrador se basa en un paralelismo histórico: el neoliberalismo equivale a un neoporfirismo –en referencia al régimen de Porfirio Díaz (1876-1911)– y, por lo tanto, su superación requiere algo similar o equivalente a la Revolución Mexicana. Algo que se prefiere llamar regeneración o renacimiento para evitar cualquier resonancia radical: respecto de la forma, se insiste en que será no violenta, una «revolución de las conciencias» y, en relación con el contenido, apoyándose en Francisco J. Múgica, se propone simplemente «moralidad y algunas pequeñas reformas», y siguiendo a José María Morelos, «moderar la indigencia y la opulencia». La lista de la citas de revolucionarios mexicanos, a quienes López Obrador estudia desde hace años y toma como fuente de inspiración, es de amplio espectro e incluye a Francisco Madero2 –elogiado por su cabal democratismo–, a Adolfo López Mateos3 –por su nacionalismo desarrollista– y a los antiporfiristas y libertarios hermanos Flores Magón –por su programa social–.

La decadencia neoporfirista se manifiesta, según López Obrador, en una «república simulada», manejada por una «banda de malhechores», de «delincuentes de cuello blanco» que saquean y privatizan a su antojo, ahondan las desigualdades, impiden el desarrollo e hipotecan la soberanía. En contra del «crecimiento ineficiente y excluyente» propio del neoliberalismo, el renacimiento deberá fundarse en la austeridad (es decir, el recorte de sueldos y privilegios de políticos y burócratas), que permitirá rescatar al Estado como promotor del desarrollo, recuperar la soberanía y los recursos energéticos, y proteger el campo para impulsar la autosuficiencia alimentaria. López Obrador propone alcanzar un Estado de Bienestar clásico, «de la cuna a la tumba», centrado en medidas que ya exploró como jefe de gobierno de la Ciudad de México entre 2000 y 2006: la educación y las pensiones a los adultos mayores. Para los jóvenes, propone un plan masivo de empleo ligado a grandes obras públicas y a la construcción de viviendas, carreteras, líneas de ferrocarril, un nuevo aeropuerto internacional y un corredor en el istmo de Tehuantepec. El aumento de los salarios mínimos y la recuperación del poder adquisitivo responden al lema «Para el bienestar de todos, primero los pobres» –que ya fue eslogan de la campaña de 2006–, a decir de López Obrador, no solo un «imperativo ético», sino también una condición necesaria para «garantizar la paz social». Todo ello, respetando e impulsando las «ganancias lícitas» de la inversión privada y tomando como modelo la rehabilitación del corredor Reforma-Centro Histórico que impulsó también como jefe de gobierno de la Ciudad de México.

En la visión de López Obrador, el renacimiento desembocará en una «república fraterna y amorosa» fundada en un «código del bien», una «Constitución moral» basada en los principios de honestidad, justicia y amor al prójimo. En un plano más teórico y menos programático, el ideario de Morena descansa en las 20 tesis de política del filósofo argen-mex Enrique Dussel, que fue y sigue siendo lectura básica en los cursos de formación política que impulsa el partido. El libro del filósofo liberacionista salió en mayo de 2006, justo en el año de surgimiento del obradorismo como movimiento, dos meses antes del fraude electoral y el plantón de reforma. Contiene una panorámica caracterización de la política y lo político bajo la forma de tesis teóricas. Tiene la virtud de ser abarcador y de lograr, en una apretada síntesis de 159 páginas (más de 100 menos que el libro de López Obrador), plantear las principales cuestiones de fondo. A pesar de su carácter eminentemente teórico, el texto es claro y pretende ser didáctico, lo cual lo aproxima a un manual. Por otra parte, su autor, integrante de Morena y miembro del Consejo Nacional del movimiento, ha sido invitado a presentarlo en el marco de diversos cursos de formación política que fueron realizados por el partido desde su nacimiento formal en 2011.

  • 2.

    Presidente entre 1911 y 1913.

  • 3.

    Presidente entre 1958 y 1964.