Tribuna global

Girasoles taiwaneses, paraguas hongkoneses Protestas y democratización en Asia del Este

La experiencia de socialización política de Joshua Wong ilustra perfectamente la experiencia de la generación de los Paraguas, nacida después de 1998. Ya sea la lucha contra la destrucción del patrimonio local o aquella contra la construcción del ferrocarril o la que se opone a la educación moral y nacional, todas se refieren a la preservación de una autenticidad local e impulsan así a los jóvenes a exigir el sufragio universal.

Un proceso similar tuvo lugar en Taiwán: los miembros activos del Movimiento de los Girasoles se politizan, en un primer momento, en el Movimiento de las Fresas Salvajes de 2008 para protestar contra la visita de Chen Yunlin, un funcionario chino de alto rango. Al año siguiente, un número aún mayor de estudiantes se movilizó para protestar contra el monopolio de Wang Wang, una empresa con importantes intereses económicos en China, cerca de Beijing, que amenazaba con dominar el mundo mediático taiwanés. Estos movimientos de defensa de la libertad de expresión, que incitan también a los jóvenes a considerar el sistema democrático como el valor central de Taiwán, proporcionarán más adelante su base popular al Movimiento de los Girasoles.

En suma, frente al agotamiento de la capacidad crítica de los antiguos discursos anticomunistas, los jóvenes taiwaneses y hongkoneses eligen hacer hincapié en el valor universal de la libertad política para defender una identidad local auténtica. Si bien resulta difícil que se establezca la crítica social en estas dos sociedades debido a la herencia de la Guerra Fría, la difusión mundial de las ideas de libertad individual y del saber hacer en materia de resistencia alientan a estos jóvenes, sin embargo, a rechazar el sistema político o económico promovido por el Estado chino a través de críticas «artísticas», siguiendo las categorías forjadas por Luc Boltanski para pensar las dos formas de crítica surgidas después de Mayo del 6811. Esto también explica la coexistencia de las dimensiones legalista y utópica en el seno de ambos movimientos juveniles12. Para estos últimos, que han crecido en una sociedad dividida durante largo tiempo entre dos visiones de la verdad histórica y política, la democracia es el único valor fiable y consensual. Por tanto, el fin de la ocupación es solo el comienzo de una nueva generación de movimientos sociales y políticos.

Rehacer la comunidad política13

Dos años después de las ocupaciones, un nuevo proceso de identificación se puso en marcha para exigir la innovación de la comunidad democrática. En ambas sociedades, el discurso identitario que valora la subjetividad (zhutixing) local ha ganado terreno. Eslóganes como «El destino de Hong Kong hoy podría convertirse en el de Taiwán mañana» (jinri xianggang, mingri taiwan) y «Vote al Kuomintang, Taiwán se convertirá en Hong Kong; vote al Minjianlian, Hong Kong se convertirá en China continental» (piao tou guomindang, taiwan bian xianggang; piao tou minjia lian, xiangang bian dalu) muestran la amplitud de la hostilidad común contra los partidos políticos percibidos como representantes de los intereses de Beijing. Esta decepción respecto de las fuerzas políticas existentes crea así un espacio libre para nuevos partidos que planteen reivindicaciones identitarias.En Taiwán, poco después del Movimiento de los Girasoles, dos nuevos partidos políticos anunciaron su creación. Por un lado, el Partido Nuevo Poder (shidai liliang dang) reúne a miembros activos del Movimiento de los Girasoles y se propone reformar el sistema político para que sea más directo, transparente y participativo. Por el otro, un grupo de intelectuales surgidos del movimiento lgbt y feminista crearon el Partido Socialdemócrata (shehui minzhu dang), cuyo objetivo consiste en introducir el modelo escandinavo del Estado de Bienestar en Taiwán. Por otra parte, los resultados de la elección presidencial del 16 de enero de 2016 reflejaron el ascenso de las políticas identitarias. Al jugar abiertamente la carta anti-China y al colaborar con el dpp, el Partido Nuevo Poder alcanzó 6,1% de votos, es decir, tres bancas. Por su parte, al concentrarse en los temas clásicos de la izquierda europea como la protección ambiental, la abolición de la pena capital y la redistribución, el Partido Socialdemócrata ganó solo 2,5% de los votos. Se trata de un electorado principalmente urbano.

En Hong Kong, el Movimiento de los Paraguas dio a luz a una decena de pequeños partidos políticos que participaron en las elecciones legislativas de septiembre de 2016. Al tiempo que promueven los intereses y las identidades locales, cada partido tiene, sin embargo, propuestas matizadas acerca del vínculo institucional entre Hong Kong y China14 después del año 2047. El resultado electoral del domingo 4 de septiembre de 2016 muestra también la influencia del Movimiento de los Paraguas: por un lado, cuatro jóvenes del movimiento fueron elegidos como legisladores; tienen entre 23 y 33 años y todos militan abiertamente por la independencia de Hong Kong. Por otro lado, dos candidatos surgidos de los movimientos sociales también han obtenido una victoria inesperada15. En cambio, Lee Cheuk-yan y Cyd Ho Sau-lan, dos representantes mayores del Partido Laborista provenientes del movimiento sindical, perdieron sus bancas. Es evidente que las reivindicaciones identitarias del Movimiento de los Paraguas son mucho más atractivas para los electores que están en favor de la democratización.

A través de esta comparación, es innegable que, para los jóvenes de Taiwán y Hong Kong, los valores esenciales de la democracia liberal –la libertad de pensamiento, el individualismo, el respeto a las identidades– se han convertido en bases del consenso para la acción colectiva. Se observa además que los desarrollos políticos en Hong Kong y Taiwán se nutren mutuamente. Se consideran como modelo o contramodelo: cuanto más defiende Beijing su política, más los jóvenes de Taiwán y Hong Kong se le oponen mediante la afirmación de los valores democráticos y sus identidades locales. Estas nuevas reivindicaciones ¿darán lugar a más confrontaciones o a una deriva identitaria? ¿Permitirán una evolución del movimiento democrático en China? En cualquier caso, el futuro de la paz en la región dependerá definitivamente de las interacciones entre estos movimientos políticos en Taiwán y Hong Kong y de la manera en que China reaccione frente a ellos.

  • 11.

    Luc Boltanski y Eve Chiapello: Le nouvel esprit du capitalisme, Gallimard, París, 1999. [Hay edición en español: El nuevo espíritu del capitalismo, Akal, Madrid, 2002].

  • 12.

    Sebastian Veg: «Un mouvement étudiant à la fois légaliste et utopiste» en Le Monde, 10/12/2014.

  • 13.

    En el original: «Refaire la cité» [n. del e.]. Nos permitimos tomar prestado el título de la obra de Didier Lapeyronnie y Michel Kokoreff: Refaire la cité: l’avenir des banlieues, Seuil, París, 2013.

  • 14.

    De acuerdo con la Ley Básica, el modelo de «Un país, dos sistemas» que rige las relaciones entre Hong Kong y China debe mantenerse durante 50 años. Por tanto, un nuevo sistema deberá establecerse en 2047, lo que requerirá la renegociación del marco jurídico y administrativo que define el estatuto de Hong Kong.

  • 15.

    Se trata de Chu Hoi-dick, un periodista involucrado en el movimiento de 2006 para preservar el muelle de Star Ferry (patrimonio histórico heredado de la colonización británica) y en el movimiento de los agricultores de Nuevos Territorios; y de Lau Siu-lai, socióloga de la Universidad Politécnica de Hong Kong, quien, además de su participación en el Movimiento de los Paraguas, se involucró activamente en la organización de los vendedores ambulantes.