Tribuna global

Girasoles taiwaneses, paraguas hongkoneses Protestas y democratización en Asia del Este

En un momento en que el Estado chino se apropió de diversas herramientas discursivas para justificar su modelo autoritario y alternativo de desarrollo, el texto de Long Ying-tai marca una renovación de las críticas anticomunistas. Lo que surge de esta cita es una ambivalencia evidente en intelectuales como Long, cuya familia huyó de China durante la revolución comunista. Por un lado, la transmisión de la memoria familiar hace que sea imposible renunciar a la identidad china; en segundo lugar, después de haber vivido reales experiencias democráticas, es difícil identificarse con las prácticas autoritarias del pcch.

Dado que la democracia y las libertades políticas son vistas como valores universales por encima de todo sentido de pertenencia, resulta insostenible para la escritora aceptar la práctica del régimen chino a pesar de su fuerte apego sentimental con el país. Obviamente, Hu Jintao nunca respondió abiertamente a Long Ying-tai. Sin embargo, su texto ha recibido un fuerte eco en el resto del mundo chino: muchos debates intelectuales se dieron en torno de su posicionamiento.

La distinción entre la identidad cultural y nacional, por una parte, y la identidad por los valores universales sugerida por Long Ying-tai, por la otra, permite criticar el aumento del poder económico de China desde otro ángulo. A pesar de que algunas críticas le reprochan estar sosteniendo una posición prooccidental al valorar la libertad de pensamiento6, Long produce un discurso que permite relativizar aquel que presenta el intercambio con China como un camino inevitable.

Los movimientos de los Girasoles y los Paraguas constituyen así la expresión concreta de un impulso humanista de los jóvenes taiwaneses y hongkoneses frente al agotamiento de la posibilidad de crítica frente al poder establecido. Uno de los catalizadores de este resentimiento es la apertura del turismo chino desde hace unos diez años. Aunque las autoridades políticas insisten en los beneficios económicos generados por los turistas chinos, para los taiwaneses y los hongkoneses, el brutal encuentro con estas poblaciones del continente refuerza un sentimiento de alteridad: se percibe a los chinos como habitantes de un país del Tercer Mundo, alejados aún de los estándares de la civilización. Esta visión, heredada de la Guerra Fría, sigue estando omnipresente en ambas sociedades, históricamente ligadas a Occidente. He aquí un correo electrónico escrito por un taiwanés que trabajaba en China y que fue ampliamente distribuido en las redes sociales durante el Movimiento de los Girasoles. Este lo expresa precisamente en esta observación:

Muchas personas desearían regresar a Taiwán para su retiro. Piensan que Taiwán no es un lugar para «ganar» su vida, sino para «vivir» su vida. El dilema que enfrentan los taiwaneses es que quieren el crecimiento económico sin tener que invertir; querríamos una vida feliz, pero también un poco de dinero de bolsillo. De hecho, es difícil tener todo… Tal vez debamos reflexionar con calma: lo que queremos no es el crecimiento económico, sino la felicidad cotidiana. Si este es el caso, no hay que firmar el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios7.

La oposición entre «ganarse» la vida o «vivir» la vida, entre el crecimiento económico y la felicidad cotidiana, refleja el deseo del autor de privilegiar la libertad individual por encima del desarrollo económico. El crecimiento de los movimientos sociales en Hong Kong desde los años 2000 ilustra esta tendencia: cuanto más se fortalece la integración política y económica de Hong Kong con China, más asumen los ciudadanos la defensa de la memoria y las identidades locales. De hecho, el movimiento de masas en Hong Kong, después de 1997, refleja completamente estas tensiones. Desde 2002, toda movilización está ligada a la defensa de la memoria local, de su cultura y su identidad, especialmente de su herencia colonial8. En consecuencia, para la generación joven a la que pertenece Joshua Wong, estos valores se convirtieron en parte fundamental de su politización. Según él, su sensibilidad política se desarrolló durante muchas movilizaciones sociales por la autonomía económica y cultural de Hong Kong. Nacido en 1996, en una familia cristiana cuyos padres pertenecen a la clase media baja, su despertar político data del movimiento contra la construcción del Hong Kong Express, que tuvo lugar entre 2009 y 2010: «Cuanto tenía 14 años, hubo una campaña en Hong Kong contra la construcción de un ferrocarril de alta velocidad con China. Eso fue en 2009-2010 y me llamó la atención. Leí las noticias y seguí las discusiones sobre el tema en internet, pero como observador, sin llegar a participar»9.

Lanzado en 2009, el movimiento contra el Hong Kong Express fue una movilización ejemplar, que combinaba los argumentos en defensa de la identidad local de Hong Kong con la reivindicación de su autonomía económica. Con posterioridad a este movimiento se organizó una movilización aún mayor: el movimiento contra el programa de educación moral y nacional. Esta vez, Joshua Wong jugó un papel destacado. Así explica su participación:

Para mí, el punto de inflexión fue el anuncio en la primavera de 2011 de que se iba a introducir en el programa escolar un curso obligatorio sobre «Educación moral y nacional» para los dos años siguientes. En mayo fundé una organización con unos cuantos amigos que pronto llamamos Escolarismo, para luchar contra esto. Empezamos como aficionados, repartiendo panfletos contra el proyecto en las estaciones de tren, pero muy pronto hubo una respuesta y se construyó una oposición. Fue la primera vez en la historia de Hong Kong que los alumnos de secundaria entraban activamente en la política. Nos oponíamos al nuevo plan de estudios porque era un descarado intento de adoctrinamiento: el proyecto proclamaba al pcch «una organización progresista, desinteresada y unida». Los estudiantes de secundaria no querían esta clase de lavado de cerebro (...).10

Gracias a la movilización de Escolarismo, en 2012, más de 90.000 estudiantes y padres de colegios secundarios protestaron contra este programa que promovía el nacionalismo chino. Todas estas protestas ilustran la influencia de la identidad local en la política de protesta de Hong Kong y la manera en que se une a la retórica ideológica de la democracia liberal. La libertad se convirtió en el valor y la doctrina supremos de esta joven generación.

  • 6.

    V. especialmente el artículo «La dialectique entre civilisation et barbarie: dialoguer avec Long Ying-tai» de Chen Yingzhen, destacado escritor taiwanés que escribe desde una posición comunista. 陳映真. «文明與野蠻的辯證-龍應台女士《 請用文明來說服我》 的商榷» en 海峽評論 No 183, 2006.

  • 7.

    El Acuerdo de Comercio de Servicios es un tratado de libre comercio que permite a los capitales chinos invertir en el sector terciario en Taiwán. La oposición a este acuerdo fue el disparador del Movimiento de los Girasoles en 2014.

  • 8.

    En 2006, un grupo de intelectuales y estudiantes protestó en defensa de la preservación de la arquitectura británica, símbolo de la memoria local.

  • 9.

    J. Wong: ob. cit.


  • 10.

    Ibíd.