Tribuna global

Girasoles taiwaneses, paraguas hongkoneses Protestas y democratización en Asia del Este

Benny Tai, profesor de Derecho de la Universidad de Hong Kong y organizador del colectivo Occupy Central with Love and Peace, representa a esta generación por su trayectoria y su compromiso intelectual y social. Nacido en 1964, estudiante de Derecho en la Universidad de Hong Kong, fue activista en el movimiento prodemocracia de la década de 1980 y se convirtió en uno de los representantes de los estudiantes en la Comisión de la Ley Básica, de la que se retiró en 1989 después del movimiento de Tiananmén. Tras un corto periodo de formación para convertirse en profesor en Gran Bretaña, regresó a su país y enseñó en la Universidad de Hong Kong, sin dejar de participar en el movimiento prodemocracia. La idea de Occupy Central with Love and Peace fue propuesta por primera vez en junio de 2013 en un artículo de prensa que llamaba a la desobediencia civil. En los años siguientes difundió sus ideas siguiendo varios enfoques, en grupos de discusión en la universidad, en discusiones deliberativas en el marco de reuniones de ciudadanos, en organizaciones religiosas y asociaciones comunitarias. Estas iniciativas, que difunden la protesta y el espíritu de la desobediencia civil, están en el origen del Movimiento de los Paraguas.

En pocas palabras, en Hong Kong, en lugar de organizar los antagonismos en relación con cuestiones económicas y sociales, los grupos y los partidos políticos se dividen según su posición identitaria respecto de China. Por lo tanto, la democracia es percibida como una solución a los problemas sociales, pero más allá de propuestas formales como el sufragio directo, surgen pocas reivindicaciones concretas sobre su funcionamiento. En Taiwán, de manera similar, los debates socioeconómicos se encuentran a menudo subordinados al posicionamiento respecto de la identidad nacional, a pesar de la tradicional afinidad entre el dpp y las asociaciones progresistas.

Estas condiciones históricas explican por qué un sistema democrático, transparente y favorable al libre mercado se ha convertido en la reivindicación más importante de los movimientos de los Girasoles y los Paraguas. Sin embargo, la novedad de estos movimientos se sostiene también en su deseo de superar los debates identitarios mediante la apropiación de los valores democráticos.

Después de Tiananmén, el relevo

Más que un relevo del relato identitario, los movimientos de los Girasoles y los Paraguas pusieron en marcha una nueva forma de crítica de intelectuales y militantes politizados en la atmósfera post-Tiananmén. Dos factores parecen particularmente cruciales en la formación de esta nueva conciencia de las luchas: un primer factor político es el deseo de reafirmar las libertades individuales y los principios democráticos como normas fundamentales de una sociedad; un segundo factor socioeconómico se vincula a la reivindicación de un estilo de vida que toma distancia del modelo de desarrollo chino.

Para el pcch, la masacre de Tiananmén tuvo efectos ambivalentes: por un lado, obligó al gobierno chino a reforzar el control político y fragmentó la resistencia organizada5; por otro, llevó al partido a reconstruir su legitimidad a través de la performance económica, lo que condujo a una serie de reformas en la década de 1990 para atraer capital extranjero, gran parte del cual provino de Hong Kong y Taiwán.

Tal evolución deslegitima enormemente el discurso de los campos proindependencia y prodemocracia en Taiwán y en Hong Kong, ya que los intereses de las empresas de ese origen están ahora intrínsecamente ligados al comercio con China. Este es particularmente el caso en Taiwán, donde en cada elección el dpp está obligado a probar que su posición independentista no irá en detrimento del desarrollo económico del país. La búsqueda de la independencia y el interés económico de Taiwán parecen tan incompatibles que algunos miembros del dpp proponen abandonar la posición separatista oficial en el programa del partido. De hecho, es incapaz de presentar un programa que permita conciliar ambas cuestiones. En Hong Kong, convertido en una parte de China desde el año 1997 bajo el régimen de «Un país, dos sistemas», la cuestión es aún más delicada. Los intereses económicos que representa el mercado chino parecen imponer los valores políticos y sociales de Beijing en las dos sociedades y debilitan así drásticamente el margen de maniobra de los militantes y los intelectuales escépticos.

Un punto de inflexión discursivo tuvo lugar en febrero de 2006, cuando Long Ying-tai, escritora taiwanesa, docente e investigadora de Literatura en la Universidad de Hong Kong, publicó una carta abierta titulada «qing yong wenming lai shuifu wuo» (Convénzanme por la civilización), que dirige a Hu Jintao, el primer ministro chino en ese momento. Desmoralizada por la censura oficial de la revista Bingdian [Grado Cero], esta figura eminente de los intelectuales públicos del mundo chino explica a Hu Jintao su decepción ante las violaciones de la libertad de expresión en China:

Estoy muy ligada sentimentalmente a China continental. Este lazo es fruto de la tradición, de la historia compartida, del destino familiar y también de la lengua y la cultura chinas. Al haber crecido en Taiwán, también he desarrollado un apego a la identidad familiar, a saber, el respeto a la vida humana, el humanismo, así como otros valores que derivan de ahí. Ejemplos de ello son: el respeto a la individualidad, el espíritu liberal, la inaceptabilidad de la desigualdad social y la intolerancia de la violencia estatal. Otros son: el respeto por el conocimiento, la consideración de las clases populares, la tolerancia a la disidencia, el desprecio de la mentira. Se trata de un juicio racional que llamo «la identidad por los valores». Cuando el lazo sentimental, arraigado en la identidad nacional, se enfrenta al juicio racional, ¿qué debería hacer? Sin duda, elegiría el último. Ya que hemos vivido la barbarie, no tenemos más opción que elegir la política civilizada. Señor Hu Jintao, por favor, convénzame por medio de la civilización. Estoy más que dispuesta a escucharlo atentamente.

  • 5.

    Michel Bonnin: «Le Parti communiste chinois et le 4 Juin, ou comment s’en sortir et comment s’en débarrasser» en Perspectives Chinoises No 2, 2009; Jean-Philippe Béja y Merle Goldman: «L’impact du massacre du 4 juin sur le mouvement démocratique» en Perspectives Chinoises No 2, 2009.