Tribuna global

Girasoles taiwaneses, paraguas hongkoneses Protestas y democratización en Asia del Este

Durante este periodo, la figura de China, enemiga y «patria» lejana, es menos agobiante que el Kuomintang, percibido como una máquina de opresión por los intelectuales y militantes democráticos. En otras palabras, a pesar de la existencia histórica del movimiento por la independencia soberana de Taiwán incluso antes de 1949, este no constituye aún la voz dominante en el campo disidente. La lucha social en Taiwán en esa época era ante todo un movimiento para exigir la libertad política del pueblo. La democratización de Taiwán era un objetivo unificador entre intelectuales y militantes, cualquiera fuera su origen familiar3 o la corriente de pensamiento que reivindicaran.

Este equilibrio entre la lucha por la libertad política y la lucha identitaria se quebró en la década de 1980. En primer lugar, después de una serie de campañas represivas y de asesinatos de militantes anti-Kuomintang, especialmente con el «incidente Kaohsiung» en diciembre de 1979, la tensión entre el régimen autoritario del Kuomintang y los disidentes alcanzó su punto más álgido. Como resultado, el movimiento democrático se radicalizó, reivindicó la independencia formal de Taiwán y rechazó todos los discursos jurídicos o culturales que tendiesen a hacer de Taiwán parte integrante de la nación china. Luego, a partir de 1986, el gobierno nacionalista puso en marcha una serie de reformas políticas que dieron inicio a la democratización. A medida que se implementan las libertades políticas, intelectuales y militantes se dividen nuevamente entre el sentimiento de pertenencia a la nación china y la aspiración a la independencia de Taiwán. La creación, en 1986, del Partido Progresista Democrático (dpp, por sus siglas en inglés), que reúne a varias corrientes disidentes favorables a la independencia de Taiwán, marca la cristalización de esta división. Cuando el dpp, tradicionalmente más cercano a los movimientos obreros, feministas y de agricultores, introduce en su estatuto el objetivo de establecer una nación taiwanesa independiente, el clivaje en favor o en contra del Kuomintang se transforma en una posición a favor o en contra de la independencia formal de Taiwán. La postura independentista del dpp provoca preocupación en Beijing. Entre 1994 y 2000, en repetidas ocasiones, la República Popular China intenta evitar que los ciudadanos taiwaneses voten al dpp mediante la amenaza militar. La reivindicación de la independencia de Taiwán, el ideal último de gran parte de los militantes e intelectuales democráticos, se vuelve entonces sinónimo de amenaza militar para los partidarios tradicionales del Kuomintang.

Hong Kong y China

A diferencia del caso de Taiwán, donde la lucha por la democracia se presenta como una defensa de la independencia y la soberanía, en Hong Kong el régimen colonial delimita en gran medida los márgenes de las asociaciones prodemocracia. En los años 1950-1960, dominados por las tensiones militares de la Guerra Fría, la sociedad civil de Hong Kong se dividió entre los militantes procomunistas –incluso en el seno de los sindicatos de la Confederación de Sindicatos de Hong Kong (hkftu, por sus siglas en inglés) y de los movimientos estudiantiles– y los grupos pro-Kuomintang cercanos a Chiang Kai-shek en Taiwán. El inicio de la Revolución Cultural, en 1967, fortalece el vínculo entre los comunistas de China y las fuerzas de izquierda de Hong Kong y empuja a estas últimas a promover un discurso comunista combinado con el discurso patriótico y anticolonialista. Mientras tanto, entre los militantes e intelectuales anticomunistas, algunos jóvenes universitarios se interesaron en las cuestiones sociales y las condiciones de vida de las clases populares. Unidos por su compromiso anticolonial, su anticomunismo y su adhesión a la autonomía local, estos grupos son los antepasados de la «sección pandemocrática» (fan min pai), un conjunto amplio que reúne a varias asociaciones de estudiantes, sindicatos e intelectuales simpatizantes de la democratización de Hong Kong.En 1980, mientras Beijing y Londres comenzaban a negociar los términos del traspaso de Hong Kong a China y del modelo político hongkonés, los grupos democráticos y prochinos trataron de influir en la posición oficial sobre el futuro de Hong Kong. Por un lado, la fuerza pandemocrática llamaba a elecciones democráticas por sufragio universal del gobernador de Hong Kong y jefe del Ejecutivo, y a la elección indirecta del Consejo Legislativo. Por el otro, las elites empresariales de Hong Kong empezaban a ejercer presión sobre Beijing para extender sus libertades económicas bajo el eslogan: «Un país, dos sistemas». La competencia entre estas dos fuerzas culminó en 1989, después del movimiento de Tiananmén. Decepcionados por la decisión del Partido Comunista de abandonar a los estudiantes y los trabajadores, los pandemocráticos se retiraron de la negociación sobre la Ley Básica4 y constituyeron una fuerza de oposición en la sociedad civil a través de los partidos políticos y los sindicatos independientes. Esto permitió a los círculos empresariales, que formaron varios partidos durante las dos décadas siguientes, convertirse en los interlocutores en Beijing. Con los sindicatos tradicionalmente favorables a China (gonglianhui), formaron una alianza llamada «sección pro-statu quo» (jianzhi pai). Aunque su popularidad es menor que la de los prodemócraticos, consiguieron controlar la mayoría de los legisladores a través del sistema de circunscripción funcional, sistema electoral que autoriza a los grupos de interés a elegir a su representante.

Este contexto histórico explica que la oposición entre izquierda y derecha locales esté casi ausente de las protestas políticas de Hong Kong. A causa de la hostilidad histórica hacia el pcch, la división ideológica entre la izquierda y la derecha se ve oscurecida por las tensiones entre la autonomía de la población hongkonesa y el control de la ex-colonia por el pcch. En este contexto, el movimiento por la autonomía de Hong Kong, asociado a un sentimiento histórico de superioridad respecto de los chinos continentales, ha vuelto inaudibles las críticas anticapitalistas. En consecuencia, la democracia es percibida por la sociedad civil como la solución a todos los problemas sociales. Durante este periodo, las manifestaciones anuales del 4 de junio (en conmemoración de la masacre de Tiananmén) y del 1o de julio (aniversario del retorno de Hong Kong a China) atraen a más y más gente.

  • 3.

    Tradicionalmente, el Kuomintang garantizó a las familias waishengren (exiliadas a Taiwán después de 1949) algunos beneficios, como el acceso privilegiado a los cargos de la función pública. La democratización podría conducir a poner en riesgo este tipo de privilegios. Esto no impide que los intelectuales de las familias waishengren y benshengren (las familias taiwanesas «de abolengo») se unan en su aspiración de democratización.

  • 4.

    La Ley Básica de la Región Administrativa Especial Hong Kong define su estatuto y su relación con China. Fue adoptada en 1990 en Beijing y entró en vigor el 1o de julio de 1997, después del traspaso de Hong Kong. Instaura el modelo de «Un país, dos sistemas».