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«Fake news»: una oportunidad para la alfabetización mediática

La necesidad de verificar la información

En un ecosistema mediático en el que se institucionaliza la mentira con sobreinformación y una gran abundancia de fuentes, se hace necesario comprobar la veracidad de las noticias. Y aquí radica una oportunidad para el periodismo. Algunos de los efectos positivos que las noticias falsas han provocado han sido abrir el debate sobre el papel de los medios ante la verificación de la información y un fuerte crecimiento del fact-checking (chequeo de información). En los últimos meses se han diseñado diversas herramientas para evaluar la calidad de la información. Lucas Graves interpreta este crecimiento del interés por verificar la información como «un movimiento en el periodismo actual que es vital para revitalizar los ideales tradicionales de búsqueda de la verdad»15. El Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo ha analizado este fenómeno y confirmado el crecimiento de sitios web destinados a comprobar la veracidad de las noticias16. En la última década han aparecido plataformas dedicadas a comprobar la veracidad de las noticias en más de 50 países (más de 90% de ellas fueron creadas a partir de 2010 y 50 fueron lanzadas en los últimos dos años).

Muchos de estos «verificadores» están asociados a organizaciones de medios tradicionales17. Por ejemplo, en la sección «Burst Your Bubble» [Revienta tu burbuja], el periódico progresista The Guardian recomienda cada semana cinco artículos conservadores que considera de interés para expandir el pensamiento de sus lectores. Y The Wall Street Journal, en su recurso digital Blue Feed, Red Feed, muestra a la vez dos hilos: a la izquierda, los posteos que publican en Facebook los medios progresistas, y a la derecha, los de publicaciones conservadoras. Y cada día se suman nuevos medios a verificar la información.

Una mayoría de estas plataformas verificadoras –más de 60%– funcionan como entidades independientes o como proyectos ligados a alguna organización civil. Destacan aquí iniciativas como First Draft News, PolitiFacts y su monitor Truth-O-Meter, FactCheck –un proyecto del Annenberg Public Policy Center– o Snopes, un proyecto que empezó en 1994 denunciando leyendas urbanas y que desde entonces se ha convertido en uno de los mayores verificadores de información.

First Draft News, además de ofrecer múltiples recursos en su página web, en septiembre de 2016 creó la First Draft Partner Network, en la que reúne a las mayores plataformas sociales, organizaciones de derechos humanos y otros proyectos de verificación para trabajar conjuntamente en la búsqueda de soluciones a los retos que plantea la forma de filtrar información real y contenido auténtico. Al Jazeera, cnn, bbc, Bloomberg, The New York Times o The Telegraph son algunos de los medios que participan en este proyecto. Y en las últimas elecciones presidenciales en Francia se creó el proyecto Cross Check, con medios franceses e internacionales, para identificar afirmaciones online falsas, erróneas o que incitan a la confusión.

Channel 4 News obtuvo casi tres millones de visualizaciones de su video en línea en el que desmentía algunas de las afirmaciones más importantes que se hicieron relacionadas con el Brexit. Por lo tanto, ¿son útiles estas plataformas? Sí, y los ciudadanos necesitan estos verificadores. Necesitan que el periodismo muestre de nuevo su razón de ser.

La necesidad de la alfabetización mediática

También la alfabetización mediática es más necesaria que nunca. De hecho, a raíz de las noticias falsas hay un renovado interés en desarrollar la alfabetización mediática. Si las nuevas generaciones obtienen su información de redes sociales y otros recursos en línea, deben aprender a decodificar lo que leen.

Un estudio realizado por Joseph Kahne y Benjamin Bowyer indica que quienes realizan cursos sobre alfabetización mediática incrementan su habilidad para entender, evaluar y analizar los mensajes de los medios18. ¿Por qué no ofrecer a los niños y jóvenes las herramientas necesarias para evaluar la credibilidad de la información? Y hacerlo con una perspectiva cívica. Paul Mihailidis, en un reciente artículo escrito junto con Samantha Viotty, apunta que quizás los ciudadanos comparten y perpetúan información cuestionable no porque carezcan de las competencias mediáticas necesarias para distinguir entre información y propaganda, sino porque tienen su propio sistema de valores y están defendiéndolo19. Mihailidis se plantea que quizás el problema no es que el electorado estadounidense esté mal informado, sino que solo comparte y da credibilidad a la información que encaja con su visión del mundo. Si encontrar la verdad ya no es una prioridad como lo es encontrar información que nos resulte personalmente relevante, hay que cambiar la forma en que abordamos la alfabetización mediática.¿Es suficiente con leer dos medios ideológicamente opuestos? Mike Caulfield opina que esto no va a solucionar nada. Caulfield se encuentra detrás de la Digital Polarization Initiative (Digipo), un proyecto que intenta concientizar a los jóvenes sobre el contenido informativo que encuentran online haciéndolos partícipes del análisis de cuestiones relacionadas con la polarización digital. Los estudiantes revisan la información que encuentran en Twitter o Facebook. No solo investigan, sino que además dotan de contexto y sentido común a noticias que van desde el fraude electoral a artículos en los que se anuncia un nuevo tratamiento contra el cáncer.

Otras iniciativas activas son el Project Look Sharp, creado por el Ithaca College, que desarrolla y provee de planes de estudio, materiales, formación y apoyo para la integración de la alfabetización mediática en el currículum escolar en todos los niveles educativos; el News Literacy Project (nlp), que trabaja con educadores y periodistas para enseñar a los estudiantes de secundaria a distinguir entre hechos y ficción en la era digital; el Mind Over Media, que explora la propaganda y ayuda a los ciudadanos a desarrollar las competencias necesarias para reconocerla y resistirla, promoviendo al mismo tiempo el diálogo y el debate sobre lo que constituye y cómo puede tener un impacto positivo o negativo sobre los individuos y la sociedad; y el Student Reporting Labs de la pbs, que crea experiencias educativas transformadoras al conectar a los estudiantes de secundaria con sus emisoras y con mentores en sus comunidades.

La alfabetización mediática no solo es responsabilidad de la escuela. Como recientemente ha apuntado Dan Gillmor en las predicciones para 2017 del Nieman Lab, los medios y los periodistas pueden conseguir mayor impacto que las instituciones educativas20. De ahí que sea necesario que los medios sean más transparentes, ya sea haciendo participar a las audiencias, conversando con ellas o reconociendo los errores cometidos con explicaciones de cómo se llegó a errar y los pasos que se tomarán para evitar que esto ocurra en el futuro.

Algunos medios han empezado a llevar a cabo iniciativas para educar a los ciudadanos en cuestiones básicas de periodismo y reforzar las capacidades para leer críticamente las noticias. Por ejemplo, France 24 utiliza la página web de su programa Les Observateurs para enseñar metodología del trabajo periodístico y estimular el sentido crítico de los espectadores. Otro buen ejemplo lo encontramos en la página web de la bbc Academy, que comparte contenido que incluye diferentes consejos sobre la producción de noticias.

En definitiva, más que nunca, es necesario empoderar a los ciudadanos y facilitarles la adquisición de las competencias mediáticas necesarias para acceder, comprender, analizar, evaluar y producir contenido y para distinguir entre noticias reales y falsas. Y esto se ha de hacer mediante una apuesta real por la alfabetización mediática, con un sentido cívico que refuerce la democracia construyendo una ciudadanía informada que pueda decidir libremente. Es responsabilidad de todos luchar contra la creciente tolerancia al engaño y la mentira.

  • 15.

    L. Graves: Deciding What’s True. The Rise of Political Fact-Checking in American Journalism, Columbia University Press, Nueva York, 2016.

  • 16.

    L. Graves y Federica Cherubini: «The Rise of Fact-Checking Sites in Europe», Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo / Universidad de Oxford, 2016.

  • 17.

    Entre los medios tradicionales que han desarrollado alguna iniciativa para comprobar la veracidad de la información se encuentran Le Monde (Les Décodeurs), Libération (Désintox), France 24 (Les Observateurs), The Washington Post (Fact Checker), The Wall Street Journal (Blue Feed, Red Feed), Channel 4 News (FactCheck), The Guardian (Reality Check y Burst Your Bubble), bbc (Reality Check), La Sexta (El Objetivo) y El País (Hechos).

  • 18.

    J. Kahne y B. Bowyer: «Educating for Democracy in a Partisan Age: Confronting the Challenges of Motivated Reasoning and Misinformation» en American Educational Research Journal vol. 54 No 1, 2/2016.

  • 19.

    P. Mihailidis y S. Viotty: «Spreadable Spectacle in Digital Culture. Civic Expression, Fake News, and the Role of Media Literacies in ‘Post-Fact’ Society» en American Behavioral Scientist, 27/3/2017.

  • 20.

    Dan Gillmor: «Fix the Demand Sides of News Too» en Niemanlab, 2016.