Tema central

En Cuba todo sigue distinto

Aunque muchas voces críticas consideraron que las transformaciones no iban suficientemente rápido y que en la práctica todavía quedaban muchas cuestiones abiertas, puede decirse, parafraseando a Raúl Castro, que se venía trabajando «sin prisa, pero sin pausa» para implementar los Lineamientos. Pero el acercamiento entre Cuba y eeuu provocó un estancamiento del proceso de reformas. La largamente anunciada reforma monetaria, dirigida a unificar las dos monedas que circulan de forma simultánea en el país (el peso convertible o cuc y el peso cubano), parece haber sido pospuesta por tiempo indefinido. Lo mismo ocurre con la ley que debe definir el papel de las ong nacionales y extranjeras. Dado que no hay un mercado mayorista ni un sistema crediticio acertado, el desarrollo en el nuevo sector privado se complica. Muchas de las cooperativas urbanas tienen dificultades iniciales porque no están conformadas como verdaderas organizaciones colectivas voluntarias, sino que son «inducidas», en el sentido de que eran antiguas empresas estatales cuya forma de economía solidaria ha sido impuesta desde arriba, muchas veces de la noche a la mañana. También se demoran las aprobaciones para inversiones extranjeras en la tan promocionada Zona Especial de Desarrollo, ubicada en el nuevo puerto industrial de Mariel.

El retraso del ya de por sí lento proceso de reformas puede atribuirse a diversos factores. En primer lugar, es posible que la incertidumbre actúe como un freno para la toma de decisiones. El acercamiento a eeuu deja abiertas muchas cuestiones, que son importantes para definir los pasos siguientes. Para saber en qué medida se atenuarán las sanciones comerciales, es necesario esperar hasta que vuelvan a barajarse las cartas en Washington. En segundo término, cabe señalar que también juega un papel el miedo a ser desestabilizado y perder el poder. Desde el comienzo ha existido el temor de que los cambios se aceleren demasiado, desarrollen una dinámica propia y escapen al control del aparato político (en la elite cubana siempre estuvo presente el fantasma del resultado de la perestroika soviética). Como consecuencia del acercamiento a eeuu, este miedo a la pérdida del control político parece haber aumentado aún más. En tercera instancia, en el marco del Congreso del pcc quedó absolutamente claro que no toda la dirigencia coincide con el rumbo de reformas adoptado por Raúl Castro ni con la normalización de las relaciones con el vecino del Norte. Pero también podrían ser sencillamente problemas de capacidades gubernamentales los que expliquen parte de la situación. La masiva avalancha de visitantes y el simultáneo éxodo al extranjero de mano de obra calificada generaron cuellos de botella en instituciones públicas encargadas de implementar los Lineamientos.

La venia de Fidel

Entre 1997 y 2011 no se celebraron congresos del pcc, pero el gobierno de Raúl Castro retomó su ritmo quinquenal. Pero si se compara con el vi Congreso de 2011, organizado en el marco de un amplio proceso de consulta a la población, los preparativos del vii Congreso se desarrollaron de un modo confidencial y poco transparente a comienzos de 2016. Durante las semanas previas, la atención de los medios nacionales e internacionales se concentró en el revuelo generado en torno de la visita de Obama y el concierto de los Rolling Stones. Los únicos que accedieron por anticipado a los documentos del Congreso fueron los 1.000 delegados. En una carta abierta a Raúl Castro, un conocido periodista y bloguero cubano manifestó su insatisfacción por la falta de discusión con la ciudadanía y propuso aplazar el Congreso por tres meses para permitir el correspondiente proceso de consulta5. Aunque no hubo lugar para la postergación solicitada, sí se prorrogó la aprobación de los documentos para que fueran sometidos a un debate con la población después del Congreso. Se realizaron entonces foros en todo el país hasta finales de septiembre de 2016, en los que se discutió acerca del futuro modelo del socialismo cubano. El Congreso en sí no aportó grandes cambios. Raúl Castro, quien a comienzos de 2014 ya había anunciado que en 2018 no será candidato a la reelección presidencial, propuso introducir límites de edad máxima para ingresar al Buró Político y al Comité Central. En la práctica, desde las últimas elecciones ocurridas hace 19 años, más de 50% de los miembros fueron sustituidos y hoy el nuevo Comité Central tiene efectivamente una composición mucho más joven y diversa6. En la nueva lista de representantes ya no aparecen varias figuras importantes, como el ex-jefe del Departamento Ideológico, encargado de controlar los medios de comunicación, Rolando Alfonso Borges. Mientras tanto, en el Buró Político, los cambios se limitaron a la incorporación adicional de algunos miembros más jóvenes, pero tanto Raúl Castro (de 85 años) como José Ramón Machado Ventura (un exponente de la línea dura con algunos meses más de edad que el actual presidente) fueron confirmados como primer y segundo secretarios, respectivamente. Una de las tareas centrales del Congreso fue la de legitimar el rumbo de la política exterior aplicada frente a eeuu. Las intervenciones de los delegados resultaron a veces contradictorias y dejaron en claro las discrepancias existentes. Pero finalmente el propio Fidel Castro, uno de los más duros críticos de la normalización, otorgó la absolución a la política de su hermano. En tal vez su último gran discurso, como él mismo dijo, el anciano Comandante se despidió del público en el Congreso del Partido.

Caída del crecimiento económico

Pese al boom del turismo, hasta ahora no se ha materializado el plan que busca impulsar el crecimiento económico en otros sectores mediante inversiones extranjeras, sobre todo en la flamante Zona Especial de Desarrollo situada en torno del puerto industrial de Mariel. Después de varios años con pronósticos optimistas y correcciones finales hacia abajo por parte del gobierno cubano, la ola de turistas logró que se alcanzara en 2015 el ansiado crecimiento económico de 4%. Los hoteles y las pensiones estuvieron por largo tiempo con ocupación completa y el aumento de los montos permitidos para las remesas desde eeuu trajo anheladas divisas al país. Según datos del Havana Consulting Group, los envíos de dinero realizados por familiares residentes en el extranjero alcanzaron en 2015 la cifra récord de 3.354 millones de dólares7. Mayor fue entonces el shock cuando organismos oficiales cubanos pronosticaron a comienzos de 2016 un crecimiento de apenas 2%; y ahora incluso ya se habla de valores negativos8. Esto se debe, sobre todo, a la crisis en Venezuela y al desplome del precio del crudo. De acuerdo con algunas estimaciones, los ingresos provenientes de la reventa del petróleo (que Venezuela suministra a la isla a cambio del envío de médicos cubanos, en el marco del acuerdo de Petrocaribe) representaban hasta 20% del pib cubano. También incide el bajo precio del níquel, un producto de exportación del país. Otro motivo en el que podrían apoyarse los pronósticos pesimistas es la mencionada reanudación del pago sistemático de la deuda externa. El bajo crecimiento económico dificulta las inversiones urgentes para renovar la ruinosa infraestructura del país y crear puestos de trabajo atractivos para su población altamente calificada.