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El «outsider»: Turquía y la utopía europeísta

Turquía como país extraeuropeo: una agenda compleja

Refugiados. En una playa cercana a la localidad turística de Bodrum, un niño sirio llamado Aylan Kurdi fue encontrado sin vida a principios de septiembre de 2015. A partir de ese momento, la discusión sobre la crisis migratoria en el Mediterráneo tomó un lugar destacado en la agenda bilateral turco-europea. Durante los meses posteriores, la ue y Turquía profundizaron las negociaciones para «controlar» la ola de refugiados que estaba preocupando a la clase política europea. A esa altura, Turquía ya había recibido casi 2,5 millones de refugiados registrados, mientras que a Europa habían llegado por múltiples vías alrededor de 400.0008. En marzo de 2016, entró en vigencia un acuerdo que estipulaba un quid pro quo por el cual los refugiados que llegasen ilegalmente a la ue serían devueltos a Turquía. Por cada persona devuelta, la ue aprobaría el reasentamiento de un refugiado sirio legalmente registrado en Turquía, hasta un límite de 72.000. Además, la ue se comprometía a pagar 6.000 millones de euros en dos tramos, a eximir de visado a los ciudadanos turcos y a avanzar en el proceso de adhesión.

En los meses posteriores, funcionarios del gobierno turco se quejaron de que el acuerdo no había entregado la ayuda financiera prometida lo suficientemente rápido, además de no colaborar para reducir la cantidad de refugiados sirios que viven en Turquía. Un detalle interesante es que parte de los 3.000 millones de euros de ayuda solicitados en el acuerdo para el primer periodo ha sido canalizada por la ue a través de ong en coordinación con el gobierno turco y, hasta mayo de 2017, solo se había desembolsado 25%. También, del lado turco advirtieron el limitado progreso en las disposiciones del acuerdo para mejorar el estatus de Turquía como parte de una unión aduanera con la ue y los pocos avances para eliminar el visado que necesitan los turcos para ingresar en la zona Schengen. La preocupación de que miembros de organizaciones radicales yihadistas viajen a Europa a través de Turquía ha reducido drásticamente la posibilidad de eliminar el visado9. Por último, las disposiciones de reasentamiento no solo se implementaron parcialmente, sino que el sistema voluntario de admisión humanitaria –proceso acelerado para que miembros de la ue admitan voluntariamente a personas desplazadas por el conflicto en Siria– aún no se ha materializado10. En cambio, para la ue el acuerdo surtió efecto y la cantidad de refugiados que arribaban ilegalmente desde Turquía disminuyó de manera significativa.

Para Ankara, Turquía está realizando un esfuerzo denodado en relación con los refugiados, especialmente vinculado a la provisión de servicios públicos, mientras que ha recibido relativamente poco a cambio, más allá del resarcimiento económico. En términos políticos, el gobierno turco ha utilizado la cuestión de los refugiados como una herramienta de presión para que se cumplan todas las partes del acuerdo. La dirigencia del partido gobernante –y el propio Erdoğan– amenazó incluso con abrir las fronteras en noviembre de 201611. Estas declaraciones se dieron en respuesta a la votación no vinculante del Parlamento Europeo que recomendó el fin de las negociaciones de acceso a la ue. De todas maneras, Alemania, Francia y la mayoría de los demás países respaldaron el compromiso asumido y, pese a las dificultades explícitas, el acuerdo sigue vigente. Al menos por el momento.

Golpe fallido. Más allá de la incertidumbre en relación con el acuerdo migratorio, lo cierto es que las relaciones se deterioraron aún más luego del fallido intento de golpe de Estado del 15 de julio de 2016, llevado adelante por círculos gülenistas dentro de las Fuerzas Armadas12. Para las autoridades turcas, la ue no brindó suficiente apoyo tras el golpe. Luego de la implementación del estado de emergencia y la depuración de miles de funcionarios públicos y oficiales del ejército y de las fuerzas de seguridad acusados de vinculación con esta organización, representantes de la ue advirtieron sobre los riesgos democráticos implícitos en estas acciones. Y las declaraciones de una posible reimplantación de la pena de muerte en Turquía13 y la posible suspensión del Convenio Europeo de Derechos Humanos no hicieron más que echar leña al fuego.

A partir del 15 de julio, Bruselas denunció limitaciones a la libertad de prensa, además de detenciones arbitrarias, y puso en duda el compromiso de Turquía con los valores democráticos. El entonces presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, sugirió que los líderes de la ue podrían optar por imponer sanciones económicas a Turquía y agregó que, si Turquía vota a favor de la pena de muerte, Europa no tendría más remedio que romper las conversaciones14. Por ejemplo, los últimos informes publicados por la Comisión Europea revelan el grado de insatisfacción entre los funcionarios de la ue en relación con la libertad de prensa y la falta de independencia del Poder Judicial15.

Como respuesta, Erdoğan aseguró que Turquía podría renunciar al proceso de adhesión si el bloque no abre nuevos capítulos del proceso e incluso sugirió que su país podría celebrar un referéndum nacional para decidir si continúa o no con las negociaciones. Según la prensa turca, no hubo una condena apropiada en relación con el golpe, al mismo tiempo que hay un descontento por las críticas de algunos países europeos a «los esfuerzos» de Turquía en su guerra contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (pkk, por sus siglas en turco) y los gülenistas16.

La «desilusión» del gobierno turco con Occidente no solamente se aplica a sus socios europeos, sino también a eeuu y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (otan), a la que se acusa de apoyar a enemigos que trabajan para «desestabilizar» el país. Como alternativa a su horizonte europeísta, han crecido las voces dentro y fuera del gobierno para explorar una opción «eurasianista» mediante el fortalecimiento de los vínculos con Rusia y China. En noviembre de 2016, Turquía se hizo con la presidencia del Club de Energía de la Organización de Cooperación de Shanghái (ocs)17, a la cual un sector ve como una alternativa a la ue y a los vínculos estratégicos con la otan18.

  • 8.

    Expertos calculan que, informalmente, la cifra de refugiados sirios en Turquía puede ser entre 20% y 25% superior a la de los registrados formalmente.

  • 9.

    Ciertos expertos sostienen que la ue en realidad nunca tuvo la intención de otorgar un programa sin visado para viajar. Ver Emily Takmin: «Did Turkey Just Kill the Refugee Deal With Europe?» en Foreign Policy, 14/3/2017.

  • 10.

    El acuerdo ha recibido duras críticas de ong de derechos humanos y miembros del mismo Parlamento Europeo, quienes han caratulado el acuerdo como «pacto de la vergüenza», ya que argumentan que no ha mejorado las condiciones de la mayoría de los refugiados, especialmente de aquellos en campamentos de islas griegas periféricas que viven en condiciones inhumanas.

  • 11.

    «Erdoğan: Daha ileri giderseniz sınır kapıları açılır» en Hürriyet, 25/11/2016.

  • 12.

    De acuerdo con el Consejo de Seguridad Nacional de Turquía, el Movimiento Gülen es una organización terrorista a partir de mayo de 2016, aunque la ue no la reconoce como tal. Fethullah Gülen, el líder del movimiento, vive actualmente asilado en eeuu y tiene pedido de extradición de Turquía.

  • 13.

    En varias oportunidades, el actual presidente turco dejó entrever que podría restablecer la pena capital, luego de abolirla hace más de una década para cumplir con los estándares de la ue.

  • 14.

    «Schulz: Türkiye böyle devam ederse Avrupa ekonomik yaptırımları düşünür» en Hürriyet, 13/11/2016.

  • 15.

    Comisión Europea: «Turkey 2016 Report: Progress Report of eu Commission Turkey», Bruselas, 11/2016.

  • 16.

    Agencia Anadolu: «Cavusoglu Predicts Turkey-eu Summit», 2/5/2017.

  • 17.

    Es la primera vez que un país que no es miembro de pleno derecho se convierte en presidente de una organización del club. «Şanghay İşbirliği Örgütü›nde Türkiye›ye ilk görev», 23/11/2016.

  • 18.

    Ziya Öniş y Şuhnaz Yılmaz: «Between Europeanization and Euro-Asianism: Foreign Policy Activism in Turkey during the akp Era» en Turkish Studies vol. 10, 2009.