Tema central

El orteguismo y sus circunstancias Claves de un éxito volátil

Como buenos estrategas, los más astutos miembros del fsln saben que un correligionario puede traicionar, pero un adversario bien pagado es un aliado fiel. Estos pequeños pactos con las elites son solo algunos ejemplos de cómo el fsln ha sabido ganárselos. La política tributaria ha sido un elemento de mayor alcance: los gobiernos de Ortega mantuvieron 850 millones de dólares anuales en exenciones de impuestos al gran capital, lo que equivale a 7% del pib (algo impensable en un gobierno de izquierda), beneficios fiscales para ciertos tipos de inversión y, en general, una estructura regresiva de impuestos7. Este pacto ha descansado sobre la ayuda de Venezuela (donaciones y préstamos a 25 años de plazo, con cinco años de gracia y 2% de interés)8. El mantenimiento de un salario mínimo bajo y de una legislación laboral flexible ha sido música para los oídos de los inversionistas nacionales y extranjeros.

En ese contexto de alianzas tácitas y explícitas, el sector de las elites –no muy grande, pero de alta cultura y calidad crítica– que integra las ong y los medios de comunicación quedó debilitado. Unos tienen raíces sandinistas, otros no han cesado de ser la voz de la oligarquía. No se pueden unificar por razones ideológicas y tampoco logran articular un frente sólido por separado. Ambos grupos han perdido capacidad de obtener un respaldo serio del segmento empresarial de las elites porque los atractivos financieros que el fsln ofrece a los empresarios son muy eficaces. Con una oligarquía dividida y una elevada tasa de subempleo y empleo informal, no hay posibilidad de montar una huelga que ponga en jaque al régimen, como ocurrió en tiempos de Somoza, cuando en 1978 y 1979 empresarios y trabajadores se unieron para paralizar el país. Sin embargo, el fantasma del desplome de la autarquía está rondando. El fsln sabe que las elites que le habían hecho el juego al somocismo repentinamente cambiaron y colaboraron muy activamente en su defenestramiento. Son aliados pagos: cuando cesa el pago, el pacto colapsa. El fin del petróleo venezolano puede implicar un cambio en la política fiscal, que afectará a elites y a sectores populares.

La importancia de carecer de importancia

Hoy Nicaragua no es una plataforma clave en la geopolítica estadounidense: no presenta los niveles de violencia que por décadas han afectado a sus vecinos del norte de Centroamérica9 y, por consiguiente, no es un país emisor de migrantes en cantidades comparables a las de esos países; tampoco tiene petróleo como Venezuela. eeuu sigue siendo el principal socio comercial, pero Nicaragua es un socio de escasa importancia y no tiene ninguno de los productos más apetecidos por escasos o valiosos. Nicaragua es sustituible en el ámbito comercial y apenas visible en el político. Su papel marginal en la geopolítica estadounidense puede ser medido precisamente por la tolerancia a las bravuconadas antiimperialistas del fsln, retórica hueca acompañada por patéticas brazadas de ahogado. Al fin y al cabo, Nicaragua está en el alba, pero también en el tratado de libre comercio entre eeuu, Centroamérica y República Dominicana (cafta-rd, por sus siglas en inglés). El monto de la ayuda del gobierno estadounidense (56 millones de dólares) y los temas que ocupan a Usaid en Nicaragua también son un indicio del escaso interés que el país reviste para la gran potencia: capacitación de jóvenes líderes, vih/sida, becas para que jóvenes de la Región Autónoma del Atlántico Sur (raas) asistan a la escuela primaria y secundaria y promoción de sociedades público-privadas en el sector social.

La patente de corso de la que aparentemente goza el fsln –a pesar de las revelaciones en Wikileaks que mostraron la preocupación de «la Embajada» por la corrupción policial y los nexos entre policías y narcotraficantes– se basa en esa carencia de importancia y en una política de colaboración en temas claves como la migración. Actualmente hay más de 10.000 migrantes –africanos, haitianos y cubanos– varados en Costa Rica porque la política migratoria que mantiene Nicaragua, que oficial y significativamente se llama «muro de contención», no les permite continuar su camino rumbo al Norte. La embajadora estadounidense en Nicaragua, Laura F. Dogu, ha manifestado su complacencia con una política en la que ve un freno al narcotráfico y un esfuerzo coordinado con eeuu10.

Ortega ha cosechado los frutos de carecer de importancia y de sus modestas colaboraciones en temas delicados. ¿Será siempre así? La oposición ha apostado por hacer del Departamento de Estado y de Capitol Hill sus muros de los lamentos, donde dejan sus plegarias para que el todopoderoso imperio se acuerde de poner orden en sus dominios. Los líderes de los partidos de oposición –incluso los que se presentan como de centroizquierda– visitan a los congresistas y se hacen selfies con ellos que luego exhiben en sus redes sociales. Su esperanza probablemente es que repitan en Nicaragua el experimento guatemalteco: creación de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (cicig) y respaldo a la presión social que condujo a la destitución y el encarcelamiento de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti. ¿Por qué Barack Obama o su sucesor Donald Trump no podrían hacer lo mismo en Nicaragua? Por el momento, porque Nicaragua no es Guatemala. Por citar un solo detalle (eludiendo por razones de espacio los espinosos temas de narcotráfico y violencia) que explica por qué eeuu prioriza a Guatemala por encima de Nicaragua, reputada como el segundo país más pobre de América Latina: en 2014 los guatemaltecos detenidos mientras intentaban ingresar irregularmente en eeuu ascendieron a casi 100.000, mientras que los nicaragüenses apenas rozaron los 3.00011, una diferencia que en parte explica que Guatemala reciba 162 millones de dólares y no 56 millones de dólares en concepto de ayuda para el desarrollo, o los 141 millones de dólares que le corresponderían atendiendo a proporciones demográficas12.

Washington ha perdido interés en Nicaragua pero podría recuperarlo de forma repentina. Nicaragua podría convertirse en un terreno importante si el malestar que ahora existe se multiplica y se transforma en propulsor de migrantes, lo que sumaría al país a los ya inestables y expulsores territorios de Honduras, Guatemala y El Salvador. Existe un primer paso en esa dirección: la Ley de Condicionalidad de a las Inversiones en Nicaragua (Nicaraguan Investment Conditionality Act, nica) de 2016, que impone sanciones al gobierno de Ortega por las violaciones a los derechos humanos, el retroceso de la democracia y el desmantelamiento del sistema de elecciones libres. Aunque aprobada por la Cámara de Representantes, puede quedarse en un gesto sin mayores repercusiones, no ser más que un sketch sin continuidad ni inserción en una obra mayor de no ser ratificado por el Senado. Pero también puede ser el primer paso hacia un giro en su tratamiento del caso nicaragüense.

  • 7.

    Arturo Grigsby: «La Ley Nica nos coloca en una situación de alto riesgo. ¿Nos tocará repetir el mito de Sísifo?» en Envío No 415, 10/2016.

  • 8.

    Esta ayuda se calcula en un promedio de 550 millones de dólares anuales solo entre 2011 y 2014. Iván Olivares: «Gestión fraudulenta de cooperación venezolana» en Confidencial, 15/4/2016.

  • 9.

    J.L. Rocha: «Street Gangs of Nicaragua» en Thomas Bruneau, Lucía Dammert y Elizabeth Skinner (eds.): Gang Violence and Security in Central America, University of Texas Press, Austin, 2011, pp. 105-122.

  • 10.

    Lucydalia Baca Castellón: «eeuu reitera apoyo al país. Embajadora reconoce esfuerzos y reitera necesidad de trabajar en conjunto» en La Prensa, 14/9/2016.

  • 11.

    Departamento de Seguridad Nacional de eeuu, Oficina de Estadísticas de Inmigración: Yearbook of Immigration Statistics: 2014, Washington, dc, 2016, p. 93.

  • 12.

    «Guatemala» en Usaid, https://explorer.usaid.gov/country-detail.html#Guatemala.