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Derechas locales, ¿tendencias globales? Hungría, Polonia y más allá

Finalmente, el 2 de octubre de 2016 se llevó a cabo la consulta. La pregunta quedó redactada así: «¿Quiere que la ue, sin la aprobación del Parlamento [húngaro], pueda imponer reubicaciones obligatorias de ciudadanos no húngaros en Hungría?». Para que el referéndum fuera válido, se requería que votara un mínimo de 50% de la población habilitada, pero solamente concurrió 44,4%. No obstante la invalidación de la consulta, cabe destacar que más de 98% de quienes votaron lo hicieron por el «No», la consigna del gobierno11.

Algunos especialistas húngaros y extranjeros creían que el gobierno de Orbán consideraba el referéndum como un primer paso para la retirada de Hungría de la ue («Huxit»): la consulta sería un desafío a la autoridad de Bruselas y al liderazgo alemán de Angela Merkel, quien defiende el esquema de reubicación de migrantes12. De esta manera, se estaría en camino de una «revolución contracultural» que llevaría al «fin de la Europa liberal». La campaña del gobierno por el «No» inundó los espacios públicos y los medios de comunicación masiva con gigantescos carteles con mensajes tales como: «¿Sabía usted? Más de 300 personas fueron asesinadas en ataques terroristas en Europa desde el comienzo de la crisis migratoria»; «¿Sabía usted? Bruselas quiere la reubicación forzada de migrantes en Hungría del equivalente a una ciudad»; «¿Sabía usted? Los ataques terroristas de París fueron llevados a cabo por inmigrantes»; «¿Sabía usted? 1.500.000 inmigrantes ilegales llegaron a Europa en 2015»; «¿Sabía usted? Casi un millón de inmigrantes quieren venir a Europa solamente desde Libia»; «¿Sabía usted? Desde el comienzo de la crisis migratoria, el acoso sexual a mujeres ha aumentado en Europa».

Los críticos calificaron estos eslóganes como xenófobos y racistas, y el director de Amnistía Internacional para Europa, John Dalhuisen, afirmó que «el primer ministro Orbán ha sustituido el Estado de derecho por el Estado del miedo»13. La desconfianza hacia quienes piden asilo y hacia los refugiados aumentó geométricamente debido a esta campaña del gobierno. El sociólogo húngaro Endre Sik declaró que «el racismo y la xenofobia han alcanzado su pico máximo». Una encuesta de septiembre de 2016 mostró que 70% de los consultados considera que «el influjo de los refugiados aumentó los riesgos de terrorismo» y que 80% de los húngaros estaba de acuerdo en el rechazo de refugiados o inmigrantes14.

Durante los últimos días de la campaña, Orbán dio numerosas entrevistas a medios progubernamentales para convencer a la población de la importancia de votar. En una entrevista del 27 de septiembre afirmó: «No vamos a permitirles [a las instituciones de la ue] que nos quiten el derecho del control exclusivo de con quién queremos vivir en Hungría y con quién no queremos hacerlo»15. Y en un largo ensayo publicado el 1o de octubre, afirmaba que los migrantes «ganarán la batalla silenciosa si no hacemos nada» y que Hungría es el único país miembro de la ue en donde se le pregunta a la gente sobre el tema de la inmigración16. Pero no se trata solo de Orbán: parte de la oposición está a su derecha.

«Mejor y a la derecha»

El Movimiento por una Hungría Mejor fue fundado en 2003 y su nombre abreviado –Jobbik– puede traducirse no solo como «mejor» sino como «más a la derecha». Y en efecto, se trata de un partido de ultraderecha, proteccionista y antiinmigración. En su plataforma política, afirma: «Vamos a dejar de acallar esos temas tabú en la política exterior como las prácticas imperiales de la ue, las guerras injustas llevadas a cabo por Estados Unidos, así como los esfuerzos de la sionista Israel para dominar a Hungría y el mundo»17. Jobbik busca la «esencia húngara» y se define como un partido conservador, tradicionalista, patriota y cristiano, cuya meta es defender los «intereses y valores magiares» dentro y fuera de las fronteras de ese país. Varios millones viven fuera de Hungría, y la política de Jobbik gira en torno de la supuesta discriminación y violación de los derechos de las minorías húngaras en los países lindantes, lo cual creó numerosas fricciones entre el gobierno de Budapest y sus vecinos. El irredentismo de Jobbik dedica un importante apoyo a los húngaros fuera del país, con peticiones de autodeterminación y solicitudes de «autonomía territorial» para aquellos que viven en los territorios contiguos como Rumania, Eslovaquia y la ex-Yugoslavia.En las elecciones de 2006, el partido obtuvo solo 2,2% de los votos, pero en 2009 logró tres parlamentarios europeos; del 36% de húngaros que acudieron a votar en estas elecciones, casi 15% le dio su voto. En 2010, tuvo un impresionante ascenso al conseguir 47 de los 386 puestos parlamentarios; en 2014, captó 20,5% de los votos y se convirtió en el tercer partido más importante de Hungría. Aunque Jobbik rechaza que se lo denomine de «extrema derecha» y se autocalifica como «patriótico», declara estar contra el capitalismo, la globalización y la influencia de los inversores extranjeros. En efecto, en 2013, Jobbik organizó una manifestación contra el Congreso Judío Mundial que se celebró en Budapest y Gábor Vona –líder del partido– dijo durante la protesta que «los conquistadores israelíes, esos inversores, deberían buscar otro país en el mundo porque Hungría no está en venta»18.

La periodista alemana Anna-María Hollain considera que en Hungría se encuentra la «derecha más ‘ultra’ de Europa», la más activa y amenazante»19; su colega israelí Rachel Hirshfeld define a Jobbik como un partido neonazi20; para el estadounidense Noam Chomsky, profesor emérito de Lingüística del Instituto Tecnológico de Massachusetts, se trata de neofascistas21; y, finalmente, para el reportero británico de la bbc Laurence Knight, son racistas, antisemitas y antirroma22. Jobbik contaba incluso con un brazo paramilitar, la Guardia Húngara (Magyar Gárda), fundada en 2007, pero el Tribunal Metropolitano de Budapest ordenó disolverla por considerar que atentaba contra los derechos de las minorías y los derechos humanos en general. En 2009 fue prohibida por la justicia por incitar al odio, ya que sus más de 1.300 miembros acostumbraban a patrullar barrios romas cantando eslóganes racistas, vistiendo botas militares, pantalones negros y una insignia similar a la de los miembros del Partido de la Cruz Flechada de la época nazi.

  • 11.

    Los resultados pueden encontrarse en la página web de la Oficina Nacional Electoral, www.valasztas.hu/en/ref2016/481/481_0_index.html, fecha de consulta: 11/6/2016.

  • 12.

    «Boundary Issues» en The Economist, 10/1/2016.

  • 13.

    Amnistía Internacional: «Hungría: el espantoso trato a los solicitantes de asilo, una táctica populista deliberada», comunicado de prensa, 27/9/2016, www.amnesty.org/es/press-releases/2016/09/hungary-appalling-treatment-of-asylum-seekers-a-deliberate-populist-ploy/, fecha de consulta: 21/10/2016.

  • 14.

    Balint Bardi: «Xenophobia Running High Before Hungary’s Migrant Referendum» en Eurobserver, 18/7/2016.

  • 15.

    «Lesz lelki felívelés, ha lesznek keresztények» [Habrá un crecimiento espiritual si se convierten en cristianos] en Gobierno de Hungría, 27/9/2016, www.kormany.hu/hu/a-miniszterelnok/beszedek-publikaciok-interjuk/lesz-lelki-feliveles-ha-lesznek-keresztenyek.

  • 16.

    «Minden harminc évben egyszer a fösodorba kerülünk» [Una vez cada 30 años nos encontramos en los medios de comunicación más importantes] en Magyar Idök, 1/10/2016.

  • 17.

    V. página web de Jobbik, http://jobbik.com/policies.

  • 18.

    «Jobbik Rally against World Jewish Congress in Budapest» en bbc News, 4/5/2013.

  • 19.

    A. Hollain: «La derecho más ‘ultra’ de Europa» en El País, 27/8/2009.

  • 20.

    R. Hirshfeld: «Neo-Nazi Hungarian Deputy Calls for Resignation of ‘Israeli’ mp» en Arutz Sheva/Israel National News, 30/11/2012.

  • 21.

    N. Chomsky: «Is the World Too Big to Fail?» en Salon, 21/4/2011.

  • 22.

    L. Knight: «Hungarians Despair of Political Class» en bbc News, 8/1/2012.