Tema central

Colombia: la guerra de los otros

Esta postura también ha sido cuestionada por algunas víctimas. Al respecto, dice Pastora Mira, una mujer que perdió a varios de sus familiares en la guerra, frente al resultado del plebiscito: «Se posicionó el engaño y la tergiversación. Por una parte, desde los medios de comunicación, también en la campaña sucia del ‘No’. Faltó pedagogía. Pero lo que más lamenta uno es la indiferencia de muchos colombianos. La indiferencia ganó»4. La indiferencia frente a la negociación del gobierno con los grupos armados, que llevó a muchos a la abstención, se explica también por la simultaneidad de violencias que azotan al país. La violencia vinculada al conflicto armado es una entre otras, aunque no es marginal, pues según los datos del cnmh, una de cada tres muertes en Colombia sucede en ese marco. Para muchos colombianos, las violencias de la delincuencia común, del narcotráfico, las bandas criminales o incluso la intrafamiliar resultan mucho más impactantes y necesarias de asumir. Desde esta perspectiva, el gobierno no debería invertir en la desmovilización y reintegración de los combatientes de los grupos armados, sino en atender los factores de pobreza sobre los que se sostienen estas violencias, e invertir también en hombres y armas que repriman la criminalidad y garanticen la seguridad. Este es un reclamo especialmente urbano y se vincula, desde luego, al hecho de que la violencia del conflicto armado, como ya se dijo, sucede especialmente en el espacio rural.

Finalmente, cabe señalar que muchos votantes del «No» esgrimieron motivos que, si bien no tenían una relación directa con los contenidos del acuerdo, sí revelaron posturas muy arraigadas y sensibles de la sociedad colombiana que aluden a asuntos de orden moral y religioso. El triunfo del «Sí», desde esta perspectiva, afectaría la concepción «normal y tradicional» de la familia, a la vez que introduciría peligrosamente la «ideología de género» en el país. Este argumento fue ampliamente utilizado por las iglesias católica y cristianas para manifestarse en contra del plebiscito e incidir en la votación de sus fieles. La gran movilización que lograron las iglesias para que la sociedad manifestara su rechazo a la reafirmación en los acuerdos de paz de los derechos de las mujeres y de las poblaciones lgbti dejó al descubierto que los derechos constitucionales que se consideran instalados y conquistados peligran y están lejos de alcanzarse.

Los argumentos aquí expuestos no pretenden abarcar las razones que explican el triunfo del «No», pues desde luego los resultados de las votaciones exigen avanzar en un análisis histórico y sociopolítico que permita entender el país que se desnudó con esta consulta. La derrota del «Sí» no solo ha dejado a Colombia en una terrible encrucijada e incertidumbre; también deja muchas preguntas. Mientras tanto, las apuestas por el fin de la guerra continúan, en medio de nuevas negociaciones en las que las elites parecen tener una renovada influencia, con consecuencias hacia el futuro.