Ensayo

A 150 años de «El capital»

El primer traductor al español de los tres tomos de El capital fue Manuel Martínez Aguilar y de Pedroso (1883-1958), un abogado español afiliado al Partido Socialista Obrero Español (psoe)24. Publicado en los albores de la Segunda República por la casa comercial Aguilar, fue puesto en venta a 60 pesetas (un precio oneroso para el poder adquisitivo de los trabajadores españoles). Esta edición fue severamente criticada por otro abogado español de activa militancia comunista: Wenceslao Roces (1897-1992)25, que a su vez emprendió una nueva traducción para la editorial de cultura marxista Cenit de Madrid. El primer tomo apareció en dos volúmenes en 193426. Además, en contraste con la edición costosa de Aguilar, la versión de Roces apareció también en 1933 en una edición popular, en fascículos de 32 páginas cada uno, que al completarse la obra (1935) podían ser encuadernados. El estallido de la Guerra Civil española impidió la continuidad del proyecto de Cenit, pero Roces, una vez instalado en México –su patria de adopción–, lanzaba en los años de la inmediata posguerra su traducción completa de El capital en cinco volúmenes, a través del Fondo de Cultura Económica27. Se trataba de una versión mejorada del primer tomo que había traducido para Cenit, al que añadía ahora una traducción del alemán de los tomos ii y iii. Roces trabajó sobre la ya citada edición de 1932 del Instituto Marx-Engels-Lenin, que a su vez se fundaba en la cuarta alemana de 1890 preparada por Engels. Con 38 reediciones y reimpresiones entre 1945 y 2015, y un estimado de 230.000 juegos lanzados a la venta, se trató de la versión más difundida en España y América Latina durante medio siglo. Pero la querella entre Roces y Pedroso se iba a prolongar en México, donde también se exilió este último y donde reeditó su traducción de Marx, ahora en una edición popular en cinco tomos28.

Los comunistas argentinos hicieron diversos intentos fallidos de edición de El capital a través de la editorial Cartago. En 1956 lanzaron una versión levemente corregida de la traducción de Roces en cinco volúmenes, pues a los tres tomos de El capital se añadía como tomos iv y v la Historia crítica de la teoría de la plusvalía, también basada en la edición mexicana de Roces de 194529. Pero su condición de camarada no impidió que el traductor hispano-mexicano le iniciara acciones legales a la editorial comunista argentina, de modo que Cartago resolvió lanzar en 1973 una nueva edición de El capital, vertida ahora del francés por un traductor literario: Floreal Mazía30. Esta nueva edición significó un éxito comercial para Cartago, pero un fracaso político para los comunistas argentinos, pues editoriales de la nueva izquierda como Signos, o Pasado y Presente, nacidas de fracturas del Partido Comunista, venían ofreciendo desde fines de la década de 1960 cuidadas ediciones de Marx, traducidas directamente del alemán.

Si exceptuamos una pintoresca versión española del sello edaf, realizada también a partir de la edición francesa y destinada sobre todo a decorar la biblioteca junto a otras «obras famosas»31, fue en la década de 1970 cuando surgieron las nuevas traducciones que buscaban desafiar la edición establecida exitosamente por Roces desde la posguerra. El epistemólogo argentino Raúl Sciarreta anunció en 1973 una traducción «althusseriana», pero solo alcanzó a publicar un pequeño volumen que comprendía los capítulos i a iv. Se trataba del equivalente en castellano de la nueva edición de Le capital que Garnier-Flammarion había lanzado en 1969 con el célebre prólogo de Louis Althusser: «Advertissement aux lecteurs du l. i du Capital»32. En 1976, se publicaba a través del sello independiente madrileño Akal la edición popular en ocho tomos preparada por Vicente Romano García (1935-2014), un comunicador social que había iniciado sus estudios superiores en la Universidad Complutense de Madrid y los había completado en la Universidad de Münster. Sus múltiples intereses en el mundo de la comunicación y la cultura, su conocimiento de la lengua alemana y su formación política en el Partido Comunista Español aseguraban los créditos necesarios. Según su propio testimonio, se había basado en la edición de Dietz de 1962, preparada por los institutos de marxismo-leninismo de Moscú y de Berlín sobre la base de la cuarta edición alemana dispuesta por Engels33. En forma simultánea, aparecía en España otra versión castellana de El capital debida al filósofo Manuel Sacristán (1925-1985). Esta edición estaba inscripta dentro de un vasto proyecto conocido como Colección ome (Obras de Marx y Engels): tomando como referencia los conocidos tomos de tapas azules de la edición alemana mew (Marx-Engels-Werke), anunciaba la traducción castellana de las principales obras de Marx y Engels en 68 volúmenes. El reflujo que conoció la cultura marxista en España en la década de 1980 en tiempos del «desencanto» y la prematura muerte de su impulsor poco antes de cumplir los 60 años hicieron que de aquel ambicioso proyecto solo llegaran a ver la luz 12 volúmenes, entre ellos las traducciones de los libros i y ii de El capital34.

Pero quizás el principal acontecimiento en esta historia política de las traducciones y las ediciones se produjo en julio de 1975, cuando apareció en Buenos Aires el primer volumen de El capital publicado por Siglo xxi y traducido por el uruguayo Pedro Scaron (1931-2014). En todo caso, se trató de un acontecimiento cuya importancia solo puede equipararse a la primera traducción directa del alemán por Juan B. Justo en 1898. La traducción de Scaron representó el primer esfuerzo por establecer una edición crítica de El capital35. En una antológica «Advertencia del traductor», Scaron ponía en cuestión la noción de «texto definitivo», ya fuese el establecido por Engels, por Kautsky o por el Instituto Marx-Engels-Lenin. Sometía a una crítica demoledora las traducciones previas amparadas en sucesivas fuentes de autoridad; cuestionaba, si se quiere, la «autoridad» del propio Marx al ceder en la edición francesa a una vulgarización empobrecedora del original alemán de El capital y reponía el problema de la necesaria elección entre las diversas ediciones «originales». El traductor uruguayo concluía que no existía

  • 24.

    C. Marx: El capital. Crítica de la economía política, trad. de M. Pedroso, Aguilar, Santander, 1931.

  • 25.

    W. Roces: «Una edición completa del Capital» en Bolchevismo No 3, 30/7/1932, pp. 60-64.

  • 26.

    C. Marx: El capital. Crítica de la economía política, Cenit, Madrid, 1934, 2 vols.

  • 27.

    C. Marx: El capital. Crítica de la economía política, fce, Ciudad de México, 1946- 1947.

  • 28.

    C. Marx: El capital. Crítica de la economía política, Fuente Cultural, Ciudad de México, 1945, 5 vols.

  • 29.

    C. Marx: El capital. Crítica de la economía política, Cartago, Buenos Aires, 1956, 3 vols.; C. Marx: Historia crítica de la teoría de la plusvalía, Cartago, Buenos Aires, 1956, 2 vols.

  • 30.

    30. C. Marx: El capital. Crítica de la economía política, ed. de F. Mazía y colaboradores, Cartago, Buenos Aires, 1973, 3 vols.

  • 31.

    31. C. Marx: El capital. Crítica de la economía política, edaf, Madrid, 1967, 2 vols.

  • 32.

    32. C. Marx: El capital 1. Crítica de la economía política, Corregidor, Buenos Aires, 1973.

  • 33.

    33. V. Romano: «Nota preliminar del traductor» en K. Marx: El capital. Crítica de la economía política, Akal, Madrid, 1976, pp. 7-8.

  • 34.

    Los tomos i y ii se desglosaban entre tres volúmenes: K. Marx: El capital. Crítica de la economía política, ome 40, Grijalbo, Barcelona, 1976; K. Marx: El capital. Crítica de la economía política, ome 41, Grijalbo, Barcelona, 1976; K. Marx: El capital. Crítica de la economía política, ome 42, Grijalbo, Barcelona, 1980.

  • 35.

    El capital. Crítica de la economía política, traducción, advertencia y notas de P. Scaron, Siglo xxi, Buenos Aires-Madrid-México, 1975-1981, 8 vols.