Ensayo

A 150 años de «El capital»

Primeras traducciones

La primera traducción que conoció El capital fue, para sorpresa de Marx, la rusa. El proyecto fue concebido por miembros del grupo de la Sociedad de Crédito Mutual de San Petersburgo. Las páginas iniciales las había encarado el mismísimo Mijaíl Bakunin13. El primer volumen apareció a principios de 1872 en San Petersburgo, con una tirada de 3.000 ejemplares14. La segunda traducción fue la francesa de Joseph Roy, que contó con la supervisión de Marx e incluso con su colaboración para aligerar el texto alemán con vistas a lanzar una edición popular. Fue publicada por el editor libertario Maurice Lachâtre (1814-1900) en forma de fascículos entre agosto de 1872 y mayo de 1875, que luego se reunían en un volumen, con una tirada de 10.000 ejemplares15.

La versión italiana se publicó por entregas entre 1882 y 1884; la polaca, entre 1884 y 1890; la danesa, en 1885 y la inglesa, en 188716. Pero no son estas traducciones las que nos interesan aquí, sino las ediciones alemanas y la edición francesa, pues sobre la base de estas versiones El capital hizo su ingreso en el mundo hispanohablante.

El capital llegó al universo de habla hispana a través de la edición francesa de M.J. Roy. Los primeros cinco fascículos los remitió desde Londres en 1873 el propio Marx a su enviado en Buenos Aires, el internacionalista belga Raymond Wilmart. La carta de acuse de recibo de Wilmart constituye la primera referencia que conocemos de la circulación de El capital en América Latina17.

Solo en el año 1887 apareció en lengua española una edición, aunque parcial, del primer tomo. Desde entonces y hasta el presente, registramos 12 traductores de El capital al castellano: seis españoles (Pablo Correa y Zafrilla, Juan Manuel Figueroa y colegas, Vicente Romano y Manuel Sacristán, más otros dos exiliados en México: Manuel Pedroso y Wenceslao Roces), cuatro argentinos (Juan B. Justo, Juan E. Hausner, Floreal Mazía y Raúl Sciarreta), un uruguayo (Pedro Scaron) y un chileno (Cristián Fazio). Es imposible separar la difusión española de la latinoamericana. La primera traducción directa del alemán del primer tomo de El capital fue realizada por un argentino (Justo), pero editada en Madrid por un socialista español (García Quejido). Las traducciones españolas de Manuel Pedroso y Wenceslao Roces solo alcanzaron difusión masiva en el mundo de habla hispana con el exilio de los republicanos en México. Y la traducción de Pedro Scaron comenzó a editarse en Buenos Aires en 1975, pero a causa del golpe militar de marzo de 1976 se terminó de publicar en Madrid. Como se podrá apreciar, antes que una historia española o latinoamericana, estamos ante un caso de historia transatlántica.

Marx en las pampas

En Argentina, el joven médico Juan Bautista Justo (1865-1928), a diferencia de la mayor parte de los médicos de la elite, demostraría una extraordinaria sensibilidad social, un vivo interés por los asuntos económicos y una fuerte inquietud política que lo llevaría a leer a Rousseau, Tocqueville, Smith, Ricardo, Marx, Renán, Spencer y Hobson18. En el marco de estas lecturas, Justo asistió a una cita en el Café Francés de Buenos Aires, un mítico 2 de agosto de 1893, convocada a través de los diarios locales por los obreros de la Agrupación Socialista de Buenos Aires. De ese encuentro nacería, ocho meses después, el semanario La Vanguardia. En sus viajes a Europa, el futuro fundador del Partido Socialista argentino escuchó a Jean Jaurès en el Parlamento francés, en Bruselas visitó la célebre Maison du Peuple y residió en Madrid y Barcelona, donde conoció a Pablo Iglesias y estableció los contactos para la edición castellana de El capital. Incluso fue invitado a la velada tras la muerte de Engels en 1895. Pero las vicisitudes de las negociaciones y de su trabajo de traducción de El capital permanecen envueltas en una bruma oscura.

Justo fue el primer traductor de El capital en América Latina. La traducción, realizada sobre la cuarta edición alemana de Das Kapital preparada por Engels, apareció en sucesivos cuadernillos quincenales entre el 6 de septiembre de 1897 y el 19 de diciembre de 1898 en Madrid19. Y se vendió también en Buenos Aires. Posteriormente, Pedro Scaron pondría en la balanza méritos y límites del trabajo de su antecesor:

La versión de Juan B. Justo no se destaca tal vez por las excelencias del estilo, pero sí por su fidelidad al original (no invalidada por ocasionales desfallecimientos), por la solidez, por la seguridad con que el traductor, hombre de cultura nada superficial, enfrenta problemas para cuya solución los conocimientos idiomáticos son imprescindibles pero no suficientes. En algunos rubros Justo pagó tributo a su condición de pionero (sus traducciones de muchos términos técnicos de Marx, por ejemplo, han caído en total desuso), pero precisamente el mérito principal del traductor argentino estriba en haber desbrozado el camino que otros transitarían después con mayor facilidad.20

Algunos de esos términos claves en la obra de Marx son, por ejemplo, Mehrarbeit, que Justo traduce como «sobre trabajo», mientras que Roces lo traducirá como «trabajo excedente» y Scaron, como «plustrabajo»; o Mehrwert, que Justo traduce como «supervalía», Pedroso y Roces traducirían como «plusvalía» y Scaron como «plusvalor»21. En verdad, Justo sigue aquí el criterio de Antonio Atienza, quien traduce «supervalía» ya en 1887 en el resumen de El capital de Gabriel Deville.22

Según una tradición oral que Scaron recogió de un viejo integrante del Verein Vorwärts, Justo habría recurrido a un ejemplar de la cuarta edición alemana de Das Kapital que se hallaba en la biblioteca de esta asociación23. Y de acuerdo con diversas fuentes, habría contado en su labor con la colaboración de Augusto Kühn. La traducción de Justo conoció tres reediciones (1918, 1946 y 1947); la primera y la última fueron llevadas a cabo por casas editoras del socialismo argentino y la de 1946, por una editora comercial que apelaba a la «autoridad» del Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú.

  • 13.

    Anna Valentinovna Uroeva: La fortuna del «Capitale». A cura di Gian Mario Bravo [1967], Editori Riuniti, Roma, 1974.

  • 14.

    К. Маркс: Капитал. Критика политическойэкономии, N.P. Polyakova, San Petersburgo, 1872.

  • 15.

    K. Marx: Le capital. Critique de l’économie politique. Livre premier. Le développement de la production capitaliste, traducción de M.J. Roy, enteramente revisada por el autor, Maurice Lachâtre et Cie. / Librairie du Progrès, París, 1872-1875.


  • 16.

    M. Rubel: ob. cit. p. 169 y ss; P. Ribas: La introducción del marxismo en España (1869-1939). Ensayo bibliográfico, Ediciones de la Torre, Madrid, 1981, p. 40; A. Uroeva: ob. cit.; Gian Mario Bravo: «‘Il Capitale’ in Italia: 1867-1895» en A. Uroeva: ob. cit.

  • 17.

    H. Tarcus: Marx en la Argentina. Sus primeros lectores obreros, intelectuales y científicos, Siglo xxi, Buenos Aires, 2007, p. 88 y ss.

  • 18.

    Dardo Cúneo: Juan B. Justo y las luchas sociales en la Argentina, Alpe, Buenos Aires, 1956, pp. 77-78.

  • 19.

    C. Marx: El capital. Crítica de la economía política. Tomo I, traducido de la cuarta edición alemana por Juan B. Justo, Imprenta de F. Cao y D. De Val, Madrid, 1898. A cargo de J. A. Herrero, Platería de Martínez, núm. 1.

  • 20.

    P. Scaron: «Advertencia del traductor» en K. Marx: El capital. Crítica de la economía política, t. i, v. i, Libro Primero: El proceso de producción del capital, Siglo xxi, Buenos Aires, 1975, p. xx.


  • 21.

    Ibíd., p. xviii.

  • 22.

    C. Marx: El capital. Resumido y acompañado de un estudio acerca del socialismo científico, est. de G. Deville, trad. de A. Atienza, Establecimiento Tipográfico de Ricardo Fe, Madrid, 1887.

  • 23.

    P. Scaron: «Advertencia del traductor», cit.,p. xii, No 7.